sábado, 22 de junio de 2013

El Amor en su Desarrollo Histórico

Amor Griego
          Los griegos en los “Poemas Órficos”, nos hablan de Nyx, la noche increada, que fue la primera en existir y que era concebida “como pájara de alas negras revoloteando sobre la vasta obscuridad vacía y sin forma”. Nyx, sin haber tenido pareja, puso un huevo, origen de todo que, al abrirse, dejó salir a Eros, el de las alas doradas. Eros se halla, pues, desde el comienzo de los tiempos, jugando un importantísimo papel en el destino del mundo y de los hombres.
Posteriormente aparece la versión alternativa que hacía a Eros hijo de Afrodita con Ares (más comúnmente), Hermes o Hefesto, o de Poros y Penia, o a veces de Iris y Céfiro. Este Eros era un ayudante de Afrodita, que dirigía la fuerza primordial del amor y la llevaba a los mortales. En algunas versiones tenía dos hermanos llamados Anteros, la personificación del amor correspondido, e Hímero, la del deseo sexual.
Bacón, en el análisis del “mito de Cupido” nos dice: el amor parece ser el apetito o incentivo de la materia primitiva, el movimiento natural o el principio que mueve los corpúsculos originales, siendo el más antiguo y único poder que hizo y forjó de la materia todas las cosas.
Esto lo había previamente confirmado entre los pre-socráticos Parmenides cuando confirma que “lo primerísimo, de entre todos los dioses el primero, el Amor se formo”.
Empedocles postuló la existencia de un Ser imperecedero, que actuaba movido por dos fuerzas contrarias: el amor y el odio.
Platón en el Timeo nos habla de que “Dios mueve el sol y las demás estrellas por la fuerza del amor”.
Diotima en revelaciones secretas a Sócrates le confiesa que “el verdadero amor no es aquel que aspira a la posesión de la persona amada, sino el que es capaz de elevarse por encima de quien lo inspira para llegar, en una escala ascendente, al fin supremo” y continua Diotima “Porque creyendo las cosas buenas es como los seres dichosos son dichosos y no hay necesidad de preguntar por qué el que quiere ser dichoso quiere serlo”. Es por lo tanto egocéntrico. Toda su actividad: la búsqueda de lo superior la posesión de lo bueno y la obtención de la felicidad están, indudablemente, centradas en el Yo.
Platón distingue dos Eros: uno el Eros vulgar, hijo de la Afrodita “vulgar” o Pandemia, hija de Zeus y Dione y el otro, el Eros celeste o divino, hijo de Afrodita superior o Urania, “hija de Urano que no tiene madre”. El Eros vulgar “solo inspira acciones bajas”, mientras que el Eros divino “es celeste por sí mismo; es útil a los particulares y a los Estados y digno para todos de ser objeto de principal estudio, puesto que obliga al amante y al amado a vigilarse a sí mismo y a esforzarse en hacerse mutuamente virtuosos”.
El Eros pedagógico obligaba al preceptor a dedicarse al mejoramiento y la educación del aprendiz y, por medio del adoctrinamiento y el ejemplo, convertirlo en un hombre cabal. Debería verse completamente libre de sexo (proceder de Eros y no contaminarse con Afrodita). Este era el ideal de los filósofos.
Regresando a la mitología, Zeus, celoso del poder de Eros lo destierra del Olimpo y lo confinó a Chipre, donde fue amamantado por las fieras.
El tema del amor gozaba de gran amplitud de manifestaciones entre los griegos, así tenemos que Eros, Philia, Ágape, Stergein, Erastein, eran términos con que ellos diferenciaban el amor.
Philia era también el amor, pero tenía un tono más libre de sexualidad que Eros. Se trataba, más bien, de un amor o acercamiento afectuoso entre dos personas. Esta palaba designaba cualquier sentimiento de cariño o afecto entre dos personas, pero los filósofos distinguían cuatro clases: la philia natural o parental (physiké), que unía a aquellos de la misma sangre; la philia entre anfitrión y huésped (xeniké), que indicaba la importancia de las virtudes de la hospitalidad; la philia ente amigos (hetairike), que corresponde solamente a la amistad; por último la philia amorosa (erotiké), entre personas del mismo o diferente sexo.
Eunoia, devoción dedicación.
Storgé, ternura.
Stergein, señala el amor que emana de un superior hacia un inferior.
Erastein, significaba amor, pero tenía un tinte más sexual. El amante era un erasteis.
Pothos, deseo. Su equivalente romano era Cupido (‘deseo’), también conocido como Amor.
Charis, gratitud y bondad.
Ágape, afecto desinteresado. Es un sustantivo creado por San Pablo der verbo agapan. Se trataría de un amor no de deseo ni posesivo, sino más bien, de entrega.
Manía, pasión desatada
Amor en el Antiguo Testamento
El verbo amar es expresado como aheb y amor como ahabah y es interesante porque el mismo verbo se usa para el amor a Dios y el amor entre los hombres y su empleo se extiende  desde el amor sensual hasta el amor entre familiares y el amor al prójimo.
Amor Cortesano
En el siglo XII el amor se trata de un amor imposible, de un amor “puro”, de un amor de completa entrega a “una bella que siempre dice no”. Parece, pues, que para la verdadera existencia de este amor, es necesaria la constante frustración; parece que, si la completa unión de los enamorados se realizara, ello bastaría para despojarlo de sentido. Si él “no es posible en esta vida”, debe encontrar su  culminación en la muerte. Este tipo de amor reaparece en el siglo XIX y se infiltra en el amor “romántico”. Y entre el siglo XII y el XIX tenemos la novela “caballeresca”, a Wagner, a los novelistas victorianos, a Shakespeare, Goethe y por supuesto nuestro Cervantes y su Quijote. Para Kant, el amor tiene que ver con los sentimientos, no con la voluntad o volición y yo no puedo amar porque deseo hacerlo y aun menos porque debería hacerlo (no puedo sentirme obligado a amar por necesidad) por lo tanto, no hay tal cosa como el deber de amar. Mientras que para Shopenhauer, siglo XIX, y su famosa teoría de que el llamado amor no es más que un disfraz del instinto de reproducción quien nos dice “el amor es una estratagema empleada por la naturaleza para llegar a su fin que, en realidad, no es otro que la creación de un nuevo ser determinado por la naturaleza”.
En Freud, siglo XX, el amor es una manifestación del instinto sexual (libido), por lo que los aspectos no sexuales del amor no son otra cosa que manifestaciones del mismo instinto que por hallarse “inhibido en su fin”, da origen al cariño, la ternura, la amistad, etc.

“la necesidad más profunda del hombre es la de superar su estado de separación, de abandonar la prisión de su soledad… La experiencia de separación produce angustia; es en verdad, la fuente de toda angustia”.
Erik Fromm


Dr. Félix Piñerúa Monasterio

viernes, 31 de mayo de 2013

Las Caricias en Nuestro Desarrollo

Al nacer nuestro cerebro, si bien esta completo estructuralmente, su maduración no se completa en la vida intrauterina. Nuestro cerebro sigue evolucionando día a día y sus estructuras maduran: van creando conexiones y van haciéndose cada día más hábiles. Ya en la primera etapa de nuestra vida pensamos pero no somos conscientes de ello; sentimos pero tampoco somos conscientes de ello. A medida que crecemos nos hacemos conscientes de que pensamos y sentimos, y aprendemos a reconocer que los demás también piensan y sienten. Adquirimos autoconciencia y posteriormente desarrollamos nuestras competencias emocionales y sociales y, con ellas, nuestra comunicación.
Para que  los niños se desarrollen bien, no basta con una alimentación equilibrada y un sueño reparador, requerimos de un entorno psicológico saludable a fin de que nuestro cuerpo y nuestro cerebro maduren correctamente. Tenemos necesidades psíquicas, emocionales y físicas que deben ser satisfechas; de lo contrario, crecemos con retraso psicomotor y con alteraciones en nuestro comportamiento. Se ha demostrado que los niños privados de afecto reducen la secreción de la hormona del crecimiento y la recuperan si se les separa del entorno desfavorable. Así también en estos niños había una alteración de la fase No Rem del sueño o sueño profundo y es en esta fase donde se segrega la hormona del crecimiento.
Las caricias y los masajes que recibimos de bebés reducen nuestras hormonas del estrés y ayudan a nuestro desarrollo global. En cambio, el tacto activo que realizamos más tarde, o sea, la percepción táctil de nuestro entorno a través de las manos, la boca o los pies, nos hace posible elaborar una representación interna de los objetos, de la composición y de las propiedades materiales y espaciales que no podemos captar solo con la vista. De esta manera las caricias movilizan señales eléctricas que a su vez activan la liberación de sustancias químicas que participan activamente en la maduración del sistema nervioso, el crecimiento del organismo, la actividad del sistema inmune, los comportamientos emocionales y los estados de tensión o relajación de la musculatura.
Así el proceso de maduración que se inicia desde la fecundación del óvulo hasta el segundo año de vida posnatal denominado ontogénesis, es clave para la organización del sistema nervioso central (SNC).

Referencia
Casafont, R. (2012). Viaje a tu Cerebro. Barcelona: Grupo Z.


Dr. Félix Piñerúa Monasterio

jueves, 7 de marzo de 2013

El Origen del Mal


La sombra personal constituye un asunto completamente subjetivo pero la sombra colectiva, por su parte, configura la realidad objetiva a la que comúnmente llamamos mal. El Zeitgeist (el espíritu de la época) de cada generación tiñe nuestra percepción de lo que es el bien y lo que es el mal.
En el Antiguo Egipto el mal era personificado en la figura del dios Set, el hermano malvado de Osiris. Set representaba el árido desierto, la causa de todas las sequias y plagas. En la mitología  persa,  la vida era simbolizada como una batalla entre Ahura-Mazda, que representaba la fuerza de la vida, portadora de luz y de verdad, y Ahriman, que representa la fuerza de la maldad colectiva, la mentira, la enfermedad y la muerte. Para la cultura hindú el bien y el mal se alternan en un incesante ciclo. Por lo que el sabio no se identifica con el bien ni con el mal, no está ligado absolutamente a nada.
Para la mitología griega el mal colectivo es una creación divina. Todos los dioses presentan una extraordinaria correspondencia psicológica con nuestro mundo de hubris y de sombras. Se trata de fuerzas arquetípicas, de fenómenos reales y palpables que se originan más allá del mundo de causas y efectos pero que se manifiestan entre los seres humanos. En los grades mitos griegos el mal es una fuerza preexistente con la que deben contar los mortales.
La sombra colectiva puede convertirse en un fenómeno de masas y hacer que naciones enteras se vean poseídas por las fuerzas arquetípicas del mal. Esto puede explicarse por un proceso inconsciente denominado participation mystique, un proceso mediante el cual los individuos y los grupos se identifican emocionalmente con un objeto, una persona o una idea y dejan de lado cualquier tipo de discriminación moral. Este fenómeno colectivo es el que sustenta la identificación con una ideología o un líder que da cauce de expresión a los miedos y sentimientos de inferioridad de toda una colectividad. Y los pocos que no quedan atrapados en tal fenómeno colectivo corren el peligro de convertirse en victimas de él.
La mayoría de nosotros solemos utilizar como estrategia de enfrentamiento, la evitación y la negación. Pero la negación del mal constituye la forma más peligrosa de pensar.
Nuestra única posibilidad de afrontar los problemas de la maldad consiste en asumir nuestra propia responsabilidad personal. Debemos reconocer la objetividad arquetípica del mal como el espantoso semblante de una fuerza sagrada que no sólo contiene el crecimiento y la maduración sino que también encierra destructividad y podredumbre. Sólo entonces podremos relacionarnos con nuestros semejantes considerándolos como víctimas en lugar de hacerlo como chivo expiatorio.

Referencia
Zweig, C. y Abrams, J. (2012). Encuentro con la Sombra. Barcelona: Kairós.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

viernes, 8 de febrero de 2013

Alexia


A menudo, los trastornos en el lenguaje oral (afasias) se asocian con defectos en la habilidad para leer (alexias), escribir (agrafia) y hacer cálculos numéricos (acalculias).
Alexia se refiere a una alteración en la lectura, y puede definirse con una pérdida parcial o total de la capacidad para leer por efectos de una lesión cerebral. Por el contrario, la dislexia se define como “un trastorno que se manifiesta en una dificultad para aprender a leer, aunque haya una instrucción previa, inteligencia normal, y un medio sociocultural adecuado; la dislexia es, entonces un defecto cognitivo fundamental, con frecuencia de origen constitucional”. Por alexia literal se entiende una dificultad relativa para leer (denominar) las letras del alfabeto. La alexia verbal es la imposibilidad de leer palabras (en voz alta y para su comprensión).
Es posible distinguir cuatro formas básicas de alexia: alexia parieto-temporal, alexia occipital, alexia frontal y también espacial (asociada con lesiones del hemisferio derecho).
Alexia Parieto-Temporal
Se caracteriza sobre todo, por la presencia simultánea de alexia y agrafia. Hay problemas  evidentes, tanto para leer en voz alta como para leer en silencio. Asimismo, el paciente es incapaz de reconocer las palabras deletreadas en voz alta, lo cual implica una alteración en el conocimiento de los códigos del lenguaje escrito.
El defecto de la escritura es igual de grave. Aunque el sujeto llegue a escribir algunas letras o combinaciones de letras, no podrá formar palabras. De igual manera, la escritura y la lectura de números están alteradas.
El examen neurológico puede ser normal. Algunas veces puede hallarse alguna hemiparesia (disminución de la fuerza motora o parálisis parcial que afecta un brazo y una pierna del mismo lado del cuerpo. Cuando se afecta el rostro y la cabeza la debilidad motora puede o no ser fácilmente evidente) transitoria. Con frecuencia hay pérdida sensorial del hemicuerpo derecho, y una cuadrantanopsia (ceguera que afecta a un cuarto del campo visual) inferior derecha.
La alexia con agrafia se relaciona con lesiones de la circunvolución angular izquierda y de las áreas adyacentes.
Alexia Occipital
En esta alexia hay trastornos en la lectura pero se conserva la habilidad para escribir. Casi todos los pacientes pueden reconocer algunas palabras comunes, como su propio nombre, el nombre de su país y otros vocablos familiares a ellos. Puede leer números compuestos por varios dígitos, y hace una lectura parcial de la mitas izquierda (así, al tratar de leer 5896 lee 58).
La gran mayoría de los pacientes presentan una hemianopsia (ceguera que afecta únicamente a la mitad del campo visual) homónima derecha. El daño cerebral se ubica en torno a la región occipital medial inferior, afectando casi siempre la circunvolución fusiforme y lingual, así como el segmento posterior de la vía genículo-calcarina. Es posible que el esplenio del cuerpo calloso se encuentre también afectado. La anomia al color y la hemiacromatopsia pueden incluirse en el síndrome.
Alexia Frontal
Esta alexia se acompaña de agrafia, pues las letras son deformes y hay errores en el deletreo. El paciente puede copiar algunas palabras, pero su elaboración es particularmente pobre, e incluso en esta caso, tiende a omitir letras y elementos gramaticales.
Alexia Espacial
La alexia espacial se observa en caso de lesiones retro-rolándicas del hemisferio derecho; en cuanto a las lesiones pre-rolándicas, estas no suelen ser  tan evidentes aunque se observan también dificultades espaciales en la lectura. En general se lee en forma correcta el morfema final de la palabra (como “recreación”→ “creación”) partiendo la palabra no por la mitad sino en una unidad significativas. Las palabras tienden a completarse y en consecuencia el paciente confabula  con su mitad izquierda (como papel →pincel). En ocasiones se fragmenta cada palabra de una frase, pero ésta se completa (así “el niño llora” se lee como “el baño de la cara”; el sujeto sólo lee “el ño ra” y completa el resto de la oración). Existe además un impedimento para reconocer los signos de puntuación y seguir el ritmo que marcan.

Referencia
Ardila, A. y Rosselli, M. (2007). Neuropsicología Clínica. México: Manual Moderno.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

lunes, 17 de diciembre de 2012

La Sombra


Jung llamo percepción de la sombra a los aspectos de nuestra personalidad, que por diversas razones hemos preferido no contemplar muy de cerca. Empleó la palabra sombra para esa parte inconsciente de la personalidad porque, en realidad, con frecuencia aparece en los sueños en forma personificada.
La sombra no es el total de la personalidad inconsciente. Representa cualidades y atributos desconocidos o poco conocidos del yo: aspectos que, en su mayoría, pertenece a la esfera personal y que también podrían ser consciente. Por lo que el encuentro consigo mismo significa en primer término el encuentro con la propia sombra. Adicionalmente, en algunos aspectos, la sombra también puede constar de factores colectivos que se  entroncan fuera de la vida personal del individuo.
La sombra no sólo se nos presenta en omisiones. También se muestra con cierta frecuencia en un acto impulsivo o impensado. De manera tal que antes de que se tenga tiempo de pensarlo, el comentario avieso estalla, surge el plan, se realiza la decisión errónea, y nos enfrentamos con resultados que jamás pretendimos o deseamos conscientemente. Además, la sombra está expuesta a contagios colectivos en mucha mayor medida que lo que esta la personalidad consciente.
Otras de las formas en que la sombra se nos muestra es a través de los sueños y en los mitos, en el caso de los sueños, aparece como una persona del mismo sexo que el soñante y en el mito aparece como un personaje oscuro, rechazado, pero con mucho poder.
La sombra contiene generalmente valores necesitados por la consciencia, pero que existen en una forma que hace difícil integrarlas en nuestra vida por cuanto, en muchas oportunidades son rechazados socialmente o forman parte de los tabú familiares.
El hecho de que estos valores necesitados por nuestra consciencia se conviertan en nuestro amigo o en nuestro enemigo depende en gran parte de nosotros mismos. La sombra no es siempre, y necesariamente, un contrincante. De hecho, es exactamente igual a cualquier ser humano con el cual tenemos que entendernos, a veces cediendo, a veces resistiendo, a veces mostrando amor, según lo requiera la situación. La sombra se hace hostil sólo cuando es desdeñada o mal comprendida.
La función de la sombra es representar el lado opuesto del yo e incorporar precisamente esas cualidades que nos desagradan en otras personas y  a veces, todo lo que es desconocido para el yo se mezcla con la sombra, incluso las fuerzas más valiosas y elevadas. De manera que el hecho de que la sombra contenga el opresivo poder del impulso irresistible no quiere decir, sin embargo, que la tendencia tanga que ser siempre heroicamente reprimida. A veces, la sombra es poderosa, porque la incitación del sí mismo señala en la misma dirección y, así, no se puede saber si es el sí-mismo o bien la sombra quien está detrás del impulso interior. En el inconsciente todos los contenidos son borrosos y se funden unos con otros y nunca se puede saber exactamente qué es o dónde está cada cosa o dónde empieza y dónde termina, a esto se le llama contaminación de los contenidos inconscientes.
En la figura de la sombra se encuentran fuerzas valiosas y vitales, que tienen que ser asimiladas a experiencias efectivas y no reprimidas. Corresponde al yo renunciar a su orgullo y fatuidad y vivir conforme a algo que parece oscuro, pero que, en realidad, puede no serlo. 
La sombra tiene naturaleza emocional y cierta autonomía, y son por consiguiente del tipo de la obsesión o, mejor de la posesión. Pues, en efecto, la emoción no es una actividad sino un suceso que a uno le sobreviene. Lo emocional ocurre por regla general en los momentos de mínima adaptación, y pone a la vez de manifiesto la base de esa adaptación disminuida, o sea cierta minusvalía, y la presencia de cierto nivel inferior de la personalidad (Jung, 1986).
La sombra puede, en cierta medida, y con penetración y buena voluntad, ser incorporada a la personalidad consciente, la experiencia enseña que existen sin embargo ciertos rasgos tozudamente resistentes al control moral, sobre los cuales por ende se muestra prácticamente imposible ejercer ningún influjo. Estas resistencias están por lo general ligadas a proyecciones, entendiendo como ejemplo de proyecciones cuando la gente observa sus propias tendencias inconscientes en otras personas, pudiendo identificar nuestra sombra en estas proyecciones.
La sombra es una parte viviente de la personalidad y quiere entonces vivir de alguna forma. No es posible rechazarla ni esquivarla inofensivamente, sin embargo en la dinámica dada entre la sombra y la conciencia a esta última corresponde aparentemente la mayor intensidad afectiva; en todo caso, ella logra, si quiere temporariamente, por medio de un no desdeñable expendio de energía, reprimir a la sombra.  

Referencia
Jung, C. (1981). El Hombre y sus Símbolos. Barcelona: Caralt.
Dr. Felix Piñerúa Monasterio

martes, 9 de octubre de 2012

Responsabilidad Precoz


Anteriormente la responsabilidad precoz la encontrábamos cuando la familia pasaba por situaciones económicas difíciles y el niño tenía que trabajar desde joven. A los 8-10 años (a veces incluso antes), y siempre antes de la adolescencia, ya se incorporaba de una forma u otra al ámbito de la obligación laboral, viviendo esta situación con un especial deber y necesidad para el bien o ayuda de la familia. Esta situación se sigue contemplando aun en América latina donde la responsabilidad del Estado-social no alcanza de manera idónea a las familias con dificultades socioeconómicas.
La palabra responsabilidad procede de «esponsalis» que quiere decir «ligado» (de ahí el nombre de esposo/a), «que obliga a algo», así hoy las formas de obligación precoz o de presión la encontramos en niños de edad escolar que son sometidos a situaciones de exigencias en notas y actividades complementarias. Esto ha dado lugar en ocasiones a alteraciones psíquicas, reactivas a obtener «un notable», cuando anteriormente los resultados eran siempre de «sobresaliente». Niños con estos rendimientos tan excelentes pueden hacer una reducción existencial de su vivencia de autovalía en relación con las magnificas notas, y además la familia suele sentirse orgullosa de esos buenos rendimientos que pueden utilizar como prototipo de la imagen «buena» de su hijo ante su entorno social. Tener un rendimiento regular o malo es vivido con un intenso sentimiento de fracaso existencial, con gran angustia y vivencia de pérdida de valor ante la familia.
La hiperresponsabilidad precoz puede originar adultos con muy poca «elasticidad psíquica». Aumenta  entonces el riesgo de enfermedad psíquica. Y también puede ocurrir que se vayan al otro extremo, y decidan no querer tener responsabilidad de adultos.

Referencia
Rojo, J. (2011). Comprender la Ansiedad, las Fobias y el Estrés. Madrid: Pirámide.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

lunes, 17 de septiembre de 2012

Las Diosas en la Psicología Masculina


En la psicología profunda las diosas representan las potencias arquetípicas que influyen en el hombre desde el inconsciente. Su efecto sobre el hombre es más sutil pero no menos profundo que el de los arquetipos masculinos. Para ilustrar esto recurriremos a la mitología griega y así tenemos que Afrodita conmueve  al hombre y le inunda  de anhelo amoroso. El hombre se siente arrastrado por la energía arquetípica que la diosa simboliza para buscar la unión con la amada. Si el hombre es particularmente inconsciente la diosa se manifestará a él en el nivel más bajo y groseramente libidinoso. En el nivel más alto, utilizará su poder para impulsarle a la unión con la Divinidad. Si el hombre niega esa energía interior ésta le atormentará más y más, manifestándosele con obsesiones sexuales, ansiedad o depresión. Para algunos hombres Afrodita representa el arquetipo psicológico más importante y hasta cierto punto todos los hombres gravitan hacia el mundo de lo femenino.
Hera significa el arquetipo que defiende, conserva y protege todas las instituciones sociales y que presta coherencia al orden social y que abarca y perpetúa los más altos valores sociales.
Un hombre en el cual prevalece Hera se sentirá atraído por el orden social y su preservación. La institución del matrimonio será importante para él debido a los valores que alimenta y protege, aunque  su relación actual con su esposa pueda tener poca intimidad y profundidad.
Los hombres en quien predomina Artemisa son constantes y dignos de confianza en sus relaciones, aunque algo distantes. El área especial de su relación no es el mundo de la sexualidad y el deseo, sino un firme y duradero compañero.
En Demeter su provincia también es el amor, aunque para los niños más que para los amantes. En un hombre en el que Demeter es una poderosa influencia sentirá una inclinación hacia los niños, será un padre amante y fiel, y protegerá y alimentará a todos los seres jóvenes y desvalidos.
Para Hestia es agradable llevar una vida sencilla y casi invisible. En un hombre la diosa personifica ese instinto que le retira del mundo y que le inclina a procurar  seguridad y comodidad a los sentimientos y al hogar. Encuentra satisfacción disfrutando de los placeres sencillos.
Atenea es la inteligencia y el consejo prudente, un conocimiento de las cosas prácticas, y pensar con rectitud. En un hombre, Atenea personifica la capacidad para vivir con más grandeza de lo que es usual; tenderá a ser heroico, tendrá inventiva y se inclinará por los logros culturales.

Referencia
Sanford, J., y  Lough. G. (2005). Ser Hombre. Barcelona: Kairós.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio