
viernes, 17 de febrero de 2012
Teorías Psicoanalíticas Sobre el Desarrollo de la Personalidad II

miércoles, 15 de febrero de 2012
Teorías Psicoanalítica sobre el Desarrollo de la Personalidad I

miércoles, 8 de febrero de 2012
La Psicología del Desarrollo

El homo sapiens desde el momento de su concepción sufre un proceso de cambio conductuales y psicológicos. La Psicología del Desarrollo es una rama de la psicología que se encarga justamente de estudiar las formas como se dan estos cambios a lo largo de la vida, interesándose así por el estudio del desarrollo del ciclo vital del ser humano. Siendo estos estudios de carácter interdisciplinario donde interactúan diferentes campos del saber como la psicología, la psiquiatría, la sociología, la antropología, la biología, la genética, la educación, la medicina, entre otras.
A medida que el campo de la psicología del desarrollo se convirtió en una disciplina científica, sus metas evolucionaron para incluir la descripción, explicación, predicción y modificación de la conducta. Esas cuatro metas operan juntas, como podemos advertir al considerar el desarrollo del lenguaje. Actualmente con los avances en las neurociencias y la imagenología cerebral ahora hacen posible investigar el temperamento, establecer las fuentes del pensamiento lógico o al menos las áreas del cerebro se estimulan cuando este se utiliza y comparar el envejecimiento normal de un cerebro con el cerebro de una persona con demencia.
Los psicólogos del desarrollo se interesan en dos tipos de cambio: el cambio cuantitativo que es un cambio en el número o cantidad, como el crecimiento en la estatura, peso, vocabulario, conducta agresiva o frecuencia de la comunicación y el cambio cualitativo que es un cambio en el tipo, estructura u organización. Este es marcado por la emergencia de nuevos fenómenos que no pueden anticiparse con facilidad sobre la base del funcionamiento anterior, como el cambio de un embrión a un bebé, o de un niño no verbal a uno que entiende las palabras y que establece comunicación oral. También estudian la estabilidad, o constancia, subyacente a la personalidad y la conducta.
El cambio y la estabilidad ocurren en varios dominios o dimensiones del yo. Los psicólogos del desarrollo hablan por separado acerca del desarrollo físico, el desarrollo cognitivo y el desarrollo psicosocial. A pesar de eso, esos dominios están entrelazados.
El crecimiento del cuerpo y el cerebro, las capacidades sensoriales, las habilidades motoras y la salud forman parte del desarrollo físico y pueden influir en otros dominios del desarrollo.
El cambio y la estabilidad en habilidades mentales como el aprendizaje, la atención, la memoria, el lenguaje, el pensamiento, el razonamiento y la creatividad constituyen el desarrollo cognitivo. Sus avances están cercanamente relacionados con el crecimiento físico y emocional. La habilidad para hablar depende del desarrollo físico del aparato fonador y el cerebro.
El cambio y la estabilidad en las emociones, la personalidad y las relaciones sociales constituyen en conjunto el desarrollo psicosocial, y éste puede afectar el funcionamiento cognitivo y físico. El desarrollo en si, como ya mencionamos, es un proceso unificado.
Algunas influencias en el desarrollo se originan principalmente con la herencia: la dotación genética heredada de los padres biológicos de una persona en la concepción. Otras influencias provienen en buena parte del ambiente interno y externo: el mundo fuera del yo comienza en el útero, y el aprendizaje que proviene de la experiencia. Las diferencias individuales se incrementan a medida que la gente se hace mayor. Muchos cambios típicos de la infancia y la niñez temprana parecen estar vinculados a la maduración del cuerpo y el cerebro. Solo cuando la desviación del promedio es extrema debería considerarse que el desarrollo es excepcionalmente avanzado o demorado.
Al tratar de entender las semejanzas y diferencias en el desarrollo, es necesario considerar las características heredadas que dan a cada persona un inicio especial en la vida. También es necesario considerar los diversos factores ambientales o de la experiencia, que afectan a la gente, en especial contextos tan importantes como la familia, el vecindario, la posición socioeconómica, el origen étnico y la cultura.
Referencia
Papalia, D., Wendkos, S. y Duskin, R. (2004). Desarrollo Humano. México: Mc Graw Hill.
Dr. Félix Piñerúa Monasterio
viernes, 27 de enero de 2012
La Psicología Evolutiva

miércoles, 25 de enero de 2012
La Ínsula

viernes, 13 de enero de 2012
Neurotrasmisión Colinérgica y Aprendizaje

martes, 3 de enero de 2012
El Inconsciente Emocional y la Plasticidad Sináptica

Un sistema emocional es una herramienta de supervivencia; desarrollada en nuestro cerebro en el transcurso de la evolución, es esencial para la satisfacción de nuestras necesidades vitales. La amígdala, una estructura situada en el área prefrontal de cada lado del cerebro, coordina todo el sistema que activa las reacciones de miedo en este órgano. La amígdala recibe información de nuestras aéreas sensoriales y reacciona en función de las mismas. Se comunica con el hipocampo, una de las zonas claves de la memoria de los contextos, que a su vez la influencia. Cuando el entorno se vuelve peligroso, la amígdala genera reacciones corporales de defensa, gracias a sus conexiones de salida. Por último, las deja lista en las capas superiores del cerebro, para reaccionar cuando se necesite.
LeDoux puso en evidencia esas propiedades y aunque no es el pionero de los estudios sobre las emociones, denunció su principal error: creer que existía un “sistema límbico” responsable de todas las emociones. También sacó a la luz el hecho de que, para que las emociones nos sean útiles, nos hace falta una memoria emocional.
Por lo tanto, los disfuncionamientos son posibles: cuando la amígdala se activa en contextos inadecuados, las ansiedades, fobias y miedos irracionales invaden lo cotidiano. Si la amígdala se pone en funcionamiento, un simple vértigo a las alturas puede degenerar en fobia al avión.
Existen otros sistemas además del relacionado con el miedo: para otras emociones (en particular el amor, cuyo circuito implica otros núcleos diferentes de la amígdala); para crear y reavivar los recuerdos (en este caso la estructura indispensable es el hipocampo, situado en el centro del cerebro; para comprender y hablar un idioma; etc.
Nuestro cerebro se compone de células muy especiales: las neuronas. Éstas pueden recibir y emitir señales, por vías químicas y eléctricas; así las neuronas se comunican entre sí y forman redes muy complejas, las sinapsis. Pero esas redes no están organizadas al azar, son la materia prima de nuestro cerebro y de estructuras tales como la amígdala. Nuestras sinapsis son plásticas, es decir, maleables; son capaces de cambiar con el paso del tiempo y de unir más o menos las neuronas entre sí. Las sinapsis se modifican en función de las informaciones recibidas por las neuronas y de las consecuencias de nuestras acciones. Entonces se haba de plasticidad sináptica. Dicho de otra manera, si nuestro cerebro puede aprender y transformarse, es por ese mecanismo biológico.
La manera en que funcionan las sinapsis está determinada, en parte, por nuestros genes. Por lo tanto, las uniones de neuronas también son, indirectamente, producto genético. Nuestro entorno hace el resto, provee las señales exteriores que van a regular la plasticidad sináptica.
Referencia
Meyer, C. (2010). Los Nuevos Psi. Buenos Aires: Sudamericana.
Dr. Félix Piñerúa Monasterio