domingo, 18 de septiembre de 2011

Síndrome de Hakim y Adams o Hidrocefalia de Presión Normal (NPH)




Es una forma de hidrocefalia de aparición gradual y progresiva en la que hay un aumento de la presión intracraneal (PIC), debido a una acumulación anormal de líquido cefalorraquídeo (LCR) en los ventrículos del cerebro, que puede causar ventriculomegalis. La PIC disminuye gradualmente, pero aún mantiene un nivel ligeramente elevado y la presión del LCR alcanza un alto nivel normal de 150 a 200 mm de H 2 O, lo que resulta de la incapacidad de las granulaciones aracnoideas de absorber el LCR. Debido a este equilibrio, los pacientes no presentan los signos clásicos que acompañan al aumento de la presión intracraneal, como dolor de cabeza, náuseas, vómito o conciencia alterada (Aunque algunos estudios han mostrado elevaciones de la presión que se producen de forma intermitente). Sin embargo, los ventrículos de cerebro se agrandan para acomodar el volumen de LCR, ejercen mayor presión sobre el tejido cortical adyacente y se acompaña de atrofia cerebral debido a la compresión por el lleno de líquido ventricular causando efectos en el paciente. Se caracteriza por alteración de la marcha (Suele ser el síntoma inicial, puede ser progresivo, debido a la expansión del sistema ventricular, en particular a nivel de los ventrículos laterales, lo que lleva a la tracción de las fibras motoras cortico-espinal descendente a la médula espinal lumbosacra. La alteración de la marcha puede ser clasificada como leve -andar cauteloso o la dificultad para la marcha en tándem-, marcado -dificultad para caminar o andar inestable evidente considerable- o grave -andar sin ayuda, no es posible-. En las primeras etapas este trastorno de la marcha se produce en forma de inestabilidad y pérdida de equilibrio, especialmente cuando se enfrentan a las escaleras y bordillos. Debilidad y cansancio de las piernas también pueden ser parte de la queja, aunque el examen no revela paresia o ataxia. La marcha del paciente en la etapa marcada a menudo muestra una disminución en la altura de paso y mayor espacio de piso, así como una disminución en la velocidad al caminar. Este estilo se refiere a menudo como un modo de andar magnética, en el que los pies parecen estar pegados a la superficie para caminar, y se considera la alteración de la marcha característica de la NPH. La marcha puede comenzar a imitar una marcha parkinsoniana, con pasos cortos y arrastrando los pies y se inclinó, la postura inclinada hacia delante, pero no hay rigidez o temblor. Una mayor tendencia a caer hacia atrás se observa también, y una marcha de base amplia puede ser empleado por el paciente a fin de aumentar su base de apoyo y por lo tanto su estabilidad. En las últimas etapas, el paciente puede pasar de una incapacidad para caminar, a la incapacidad de pararse, sentarse, levantarse de una silla o de vuelta en la cama, lo avanzado que se conoce como "hidrocefalia astasia-abasia"), problemas cognitivos (Se presenta en forma de apatía, falta de memoria, inercia, falta de atención, disminución de la velocidad de la procesión de información compleja y la manipulación de trastornos de los conocimientos adquiridos, lo cual es reflejo de la pérdida de la integridad de la frontal lóbulos. Problemas con la memoria suelen ser un componente del problema global y que han sido predominante en algunos casos, lo que puede conducir al diagnóstico erróneo de enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, en NPH puede haber una discrepancia obvia entre recuerdan con discapacidad y el reconocimiento intacta o mucho menos afectada. La demencia se considera que el resultado de la tracción en las fibras frontales y límbicas que también se ejecutan en la región periventricular) e incontinencia de esfínteres (aparece al final de la enfermedad), fue descrita por Hakim y Adams en 1965. El NPH es a menudo mal diagnosticado como enfermedad de Parkinson, Alzheimer o demencia, debido a su carácter crónico y síntomas no específicos que se presentan. Aunque el mecanismo exacto se desconoce, se cree que es una forma de hidrocefalia comunicante con el deterioro de la reabsorción de LCR en las granulaciones aracnoideas. El diagnóstico se realiza mediante una punción lumbar para extraer líquido cefalorraquídeo y mirando a ver si alguno de los síntomas mejoren. Representa el ± 5% de todos los Etiología demencias idiopática.

Hay dos tipos de hidrocefalia de presión normal: idiopática y secundaria. El término idiopático significa que no tiene causa conocida. El tipo secundario de NPH puede ser debido a una hemorragia subaracnoidea, traumatismos craneoencefálicos, tumores, infecciones del SNC, o una complicación de la cirugía craneal.

El término presión normal no es adecuado dado que algunos pacientes a los que se ha sometido a una monitorización de la presión intracraneal demuestran elevaciones de la presión intermitentes, a menudo durante la noche. La alteración de la marcha puede confundirse con la de la enfermedad de Parkinson y dado que a las edades que habitualmente se manifiesta pueden presentarse alteraciones de la señal sugestivas de isquemia cerebral, puede ser difícil decidirse por la etiología del cuadro ya que el diagnóstico diferencial más importante es la encefalopatía arteriosclerótica subcortical (SAE).

El diagnóstico descansa sobre la clínica con la confirmación radiológica. Tras el entusiasmo inicial al encontrar una posible causa de demencia reversible continúan las dudas sobre la entidad y la mejor forma de tratarla y en la mayoría de los centros ha descendido el número de intervenciones que se realizan por este motivo. Probablemente se ha sobrediagnosticado en pacientes con el hallazgo de una dilatación ventricular -hidrocefalia comunicante- en la radiología con una clínica poco clara, con indicaciones de válvula de derivación y todas sus complicaciones poco fundamentadas.

La TAC y RMN demuestran una dilatación ventricular con las astas temporales agrandadas y una atrofia cortical menor de la esperada tal como ocurre en los casos de hidrocefalia ex vacuo debida a enfermedad degenerativa. Otro hallazgo útil en la RMN es el de signos de reabsorción transependimaria en las regiones periventriculares frontales y occipitales.

Los últimos estudios poblacionales han estimado que la prevalencia de la NPH en alrededor de 0,5% en los mayores de 65 años de edad, con una incidencia de alrededor de 5,5 pacientes por cada 100.000 personas por año. Esto está de acuerdo con resultados comparables afirmando que a pesar de la hidrocefalia de presión normal puede ocurrir tanto en hombres como mujeres de cualquier edad, se encuentra con más frecuencia en la población anciana, con un pico de aparición por lo general en la sexta a la séptima décadas.

La mejoría de la clínica tras una punción lumbar evacuadora es poco específica, sensible y no se encuentra estandarizada, aunque se suele utilizar en los protocolos previos de derivación a las unidades de neurocirugía especializadas. La NPH puede ser aliviada con la implantación quirúrgica de un ventrículo de derivación para drenar el exceso de líquido cefalorraquídeo en el abdomen, donde es absorbido. Una vez que la derivación está en su lugar, los ventrículos normalmente disminuyen de tamaño en 3 a 4 días, independientemente de la duración de la hidrocefalia. A pesar de que la hinchazón disminuye ventricular, sólo el 21% de los pacientes muestra una marcada mejoría en los síntomas. Los pacientes más propensos a mostrar una mejora son aquellas que sólo muestran alteraciones de la marcha, incontinencia leve o no, y la demencia leve. La tasa de complicaciones de la válvula derivación es significativa tanto por el desarrollo de hematomas subdural como de infecciones que obligan a múltiples reintervenciones.

Referencia
Ardila, A y Rosselli, M. (2011). Neuropsicología Clínica. México: Manual Moderno.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

lunes, 1 de agosto de 2011

Áreas de Brodmann















Área Auditiva (41 y 42).
Área Psicoauditiva (22).
Los sonidos del habla son analizados por el lóbulo temporal izquierdo. Las diferencias tonales (por ejemplo, la escala musical) son analizadas por el lóbulo temporal derecho.
El lenguaje está relacionado con el giro temporal superior y lateralizado al lado izquierdo (dominante). La información procesada en el giro temporal anterosuperior se proyecta a la corteza prefrontal orbital. Las pausas durante el habla, utilizadas para la planeación de ésta y la recuperación de las palabras, se asociaron con la activación del surco temporal superior (BA 22 y 39).
La fisura lateral izquierda es mayor en esquizofrénicos que en individuos normales, y el temporal plano se reduce de volumen en esta población. La esquizofrenia se asocia con la disminución de la simetría normal izquierda-derecha en el plano temporal y con revocación de la simetría normal de izquierda-derecha.

Áreas Somestésicas o Áreas de la Sensibilidad General (1, 2 y 3).
Área Motora Voluntaria (4).

Área Psicosomestésica o Área sensitiva Secundaria (5 y 7). Las lesiones en el lóbulo parietal superior pueden producir disfasia y agnosia. El individuo disfásico habla lentamente comete muchos errores gramaticales, y puede ser considerado como no cooperativo o confundido. Una lesión que bordee el giro postcentral suele producir agnosia táctil, en la cual la persona no puede recordar el nombre de un objeto sólo al contacto. Un individuo con astereoagnosia es incapaz de nombrar (con los ojos cerrados) un objeto familiar sostenido con la mano con base en el peso y en las características tridimensionales. Un número o letra escritos en la piel del paciente no puede ser reconocido por el tacto después de una lesión en el lóbulo parietal superior (agrafestesia).
Las lesiones en el lóbulo parietal no dominante puede resultar en falta de apreciación de los aspectos espaciales del lado opuesto del cuerpo (síndrome de desantención sensorial). La persona no reconoce el lado opuesto de su cuerpo y no desea vestirlo (apraxia en el vestir). El paciente a menudo no está consciente del déficit (anosognosia). También puede verse astereognosia después de una lesión del lado dominante. La estimulación vestibular puede mejorar temporalmente una serie de elementos de la desatención sensorial incluyendo la anosognosia para la hemiplejia izquierda.
Una lesión en el área parietal posterior no dominante suele producir confusión que involucra la localización en el espacio. El paciente puede estar confundido acerca de su localización actual, pero al mismo tiempo no estar preocupado. La persona puede perder el concepto de la relación espacial entre objetos con excepción de objetos localizados en su espacio extrapersonal inmediato,
El compromiso bilateral del lóbulo parietal superior puede resultar en la incapacidad de ver objetos en movimiento (agnosia de movimiento). Sin embargo, la visión para objetos estacionarios permanece normal. Una lesión que bordee los lóbulos parietales superiores e inferiores, a menudo involucrado el giro supramarginal, puede eliminar el contenido emocional del dolor.

Área Motora Suplementaria o Premotora (6).
Área Prefrontal o de Asociación Terciaria (9, 10, 11 y 12).

Área Visual (17). Una lesión en esta área la persona es incapaz de ver, pero puede tener "vista ciega", es decir, retener el sentido de la presencia de un objeto cercano pero sin verlo.

Área Psicovisual (18 y 19). lesiones al lado derecho de estas áreas producen alucinaciones complejas. Una lesión bilateral completa de todas las cortezas visuales, que puede resultar de la oclusión de ambas arterias cerebrales posteriores, suele producir negación de la ceguera (Síndrome de Anton).
La agnosia visual ocurre a veces después de lesiones en el lóbulo occipital ventromedial. Los objetos pueden verse pero no ser nombrados, y el paciente no sabe para qué usar el objeto. La capacidad de no reconocer de personas conocidas (prosopagnosia) puede seguir después de lesiones bilaterales del lóbulo occipital ventromedial que se extiende al lóbulo temporal ventral. Las lesiones restringidas a la BA 19 resultan en la pérdida colores (acromatopsia), dejando la detección de formas relativamente intactas.
El síndrome de Charles Bonnet (CBS) se caracteriza por alucinaciones visuales después de la pérdida de la visión debido a cataratas, glaucoma o degeneración relacionada con el envejecimiento. Las alucinaciones pueden ser simples o complejas y se experimentan como divertidas o a veces perturbadoras, pero no son eventos cargados emocionalmente.

Área del Esquema Corporal (39 y 40). El lóbulo parietal inferior integra las sensaciones del tacto y la propiocepción con la visión e integra la información que representan estos sentidos a fin de determinar la identidad de un blanco.
El recordar y el saber (percepción de que la información procesada es del pasado) activa una región del área intraparietal izquierda que incluye las BA 39 y 40. El recordar también activa el giro fusiforme anterior bilateral que procesa la información visual relacionada con objetos. El lóbulo inferior derecho juega un papel importante cuando el yo toma la perspectiva de otros.
Las lesiones en el lóbulo parietal inferior dominante (BA 40) produce apraxia sensorial en la que el sujeto puede ser capaz de efectuar un acto de una serie de actos relacionados, como encender un cerillo, pero incapaz de terminar la serie a fin de localizar y encender un cigarrillo (apraxia ideacional). La persona suele terminar algunos actos espontáneamente (cruzar los brazos) pero es incapaz de realizar lo mismo al serle solicitado por el examinador (apraxia ideomotora). Los pacientes con lesiones del lóbulo parietal inferior son capaces de participar en la planeación a largo plazo.
Una lesión que involucre al giro angular (BA 39) puede producir parte o todo el síndrome de Gerstmann: Confusión izquierda-derecha. Agnosia de los dedos (dificultad para nombrar los dedos). Disgrafia. Discalculia.
Una lesión que involucre al lóbulo parietal inferior no dominante puede producir déficit para procesar el componente no sintáctico del lenguaje (aprosodia).
El daño bilateral del lóbulo parietal inferior posterior, incluyendo a menudo la corteza occipital adyacente, puede producir el síndrome de Balint: Apraxia óptica (los ojos tienden a permanecer fijos a un blanco visual). Ataxia óptica. Simultanagnosia (ver sólo los componentes de un objeto visual; incapaz de ver el objeto como un todo).

Área del Gusto (43).
Área de Broca (44 y 45).
Área Límbica (23, 24, 29, 30, 35, 28).

Referencia
Clark, D., Boutros, N. y Méndez, M. (2010). El Cerebro y la Conducta. México: Manual Moderno.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

jueves, 28 de julio de 2011

Afasia de Wernicke









Es un síndrome que se produce por lesión de áreas temporo-parietales (área de Wernicke -22, 39 y 40-) que se caracteriza por presentar un habla fluido con alteraciones de la comprensión y completamente desprovista de sentido; agregan palabras innecesarias y neologismos y cambian unas palabras por otras (parafrasis).
La prosodia en estas personas es normal y adecuada a las situaciones comunicativas (saludo, pregunta, solicitud, etc.) de manera que, si un oyente no presta mucha atención al contenido del discurso, le “suena” como normal.
La fluencia de estos pacientes es normal, pero en ocasiones, sobre todo en la etapa aguda del comienzo de la enfermedad la fluencia es exagerada, hay una compulsión por hablar sin parar a la que se denomina logorrea.


Dr. Félix Piñerúa Monasterio

viernes, 22 de julio de 2011

Afasia de Broca Aportes Neuropsicoanáliticos







Cuando una persona sufre daños en el área de Broca presenta una relativa normalidad a pesar de una deficiencia neurocognitiva significativa y física (pérdida de la capacidad de expresarse a sí mismo a través del lenguaje y pérdida parálisis del lado derecho), así el paciente no sufre ningún cambio dramático en personalidad, motivación o emoción.
No todos los pacientes con “daño cerebral” son iguales. Algunos de estos pacientes, a pesar del hecho de que han experimentado daño considerable al cerebro, daño que ha impedido seriamente sus funciones motoras, perceptivas y cognitivas, no obstante conservan funciones esencialmente normales del yo (y del superyó). Otros pacientes, con grados equivalentes de daño en otras partes del cerebro, sufren cambios radicales de personalidad y clínicamente presentan cambios emocionales y de motivación extremamente anormales. Lo que determina estas grandes diferencias es un único factor: la localización del daño neurológico. Esto señala un hecho fundamental acerca de la neuropsicología: las diferentes partes del cerebro sirven a diferentes funciones mentales.
Los pacientes con afasia de Broca muestran una sorprendente integridad de las funciones del yo. Estan plenamente consciente de las dificultades que tienen al comunicarse, y usualmente no ahorró esfuerzo para sobreponerse a estas dificultades. Vigilando constantemente las expresiones faciales y respuestas verbales de su terapeuta para comprobar su comprensión o falta de ella.
Presentan una inteligencia implícita, excelentes habilidades para resolver problemas, un alto grado de conciencia de sí mismo, agilidad mental, flexibilidad, una gran variedad de emociones.
La recuperación neurológica generalmente significa un avance en la recuperación de la auto-estima, lo que permite elaborar el duelo por la pérdida de la vida anterior.
El duelo normal no es posible en ausencia de las funciones de un yo y un superyó normales. Esto apunta a que las funciones de yo y superyó estan en esencia intactas. En estos pacientes su yo realiza sus tareas básicas –a saber, la mediación entre sus deseos (el id) y sus ideales (superyó) por una parte y la realidad externa por la otra- de manera más adecuada.
El hecho mencionado es muy importante, en vista de la tendencia general en el psicoanálisis de igualar las funciones del yo con el pensamiento mediado verbalmente. Está ecuación convencional de las funciones del yo con actividades mentales mediadas verbalmente es, no obstante, errónea. Está basada en el hecho de no apreciar que Freud incluyó ambos sistemas el preconsciente (Pcs) y el inconsciente (Ics) en lo que posteriormente llamó, a partir de 1923, el yo.
Así como el yo con frecuencia ha sido aunado con el dominio funcional de las “presentaciones de palabras” en la literatura psicoanalítica, también los sistemas Pcs e Ics con frecuencia han sido igualados (erróneamente) con las funciones simeticas de los hemisferios izquierdos y derechos, respectivamente.
La “palabra” es producida por un sistema funcional complejo, con una variedad de partes componentes, vinculadas (entre otras cosas) a las cuatro modalidades primarias del lenguaje: visual, auditiva, cinestetica y motora. Cada uno de estos elementos primarios tiene una representación significativa diferente. El área de Broca que fue el área afectada, está asociada primordialmente con el elemento motor del lenguaje, y solo indirectamente con los otros tres elementos.
Entonces, el aspecto motor de la palabra y, por lo tanto, el componente motor del aparato del habla –el área de Broca- se hallan en la periferia sensoriomotora del yo. Es poco más que un canal de salida para el complejo mecanismo del yo; su papel en el pensamiento verbal es superfluo. Cuando el yo es privado de este canal de comunicación con el mundo exterior, sus mecanismos internos (y por lo tanto el yo mismo) queda fundamentalmente intacto, simplemente puede utilizar otros componentes alternativos.

Bibliografía
Kaplan-Solms, K y Solms, M. (2005). Estudios Clínicos en Neuropsicoanálisis. Bogotá: Fondo de Cultura Económica.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

miércoles, 13 de julio de 2011

Afasia de Broca








La afasia de Broca es producida por daño en los lóbulos frontal inferior y anterior temporales del cerebro y se caracteriza por un lenguaje expresivo no fluido, pobremente articulado, compuesto por expresiones cortas y agramaticales y producidas con gran esfuerzo. El lenguaje expresivo está compuesto básicamente por sustantivos, con una marcada deficiencia o ausencia de estructura sintáctica y afijos (agramatismo).
El nivel de comprensión del lenguaje es siempre superior a la producción verbal, aunque nunca normal, especialmente con relación a la comprensión gramatical. Los pacientes con afasia de Broca fácilmente identifican objetos o partes del cuerpo, pero si se les pide que señalen múltiples objetos o partes del cuerpo en un orden determinado, sólo logran realizarlo hasta un nivel de unas dos o tres palabras. Igualmente, presentan fallas notorias en la comprensión de las estructuras gramaticales del lenguaje. Sin embargo, el déficit en la producción gramatical es más severo que su defecto en la comprensión.
La repetición es inadecuada, con presencia de desviaciones fonéticas y parafasias fonológicas, simplificaciones de los conjuntos silábicos e iteraciones. A pesar de esta dificultad, el lenguaje repetitivo puede ser superior al lenguaje espontáneo. Es interesante observar que existe un defecto selectivo en la repetición de estructuras gramaticales, ausentes igualmente en su lenguaje espontáneo. Así por ejemplo cuando al paciente se le pide que repita "el niño camina por la calle" puede repetir solamente "niño camina calle" omitiendo los elementos con una función puramente gramatical. En ocasiones, sólo logra repetir los elementos nominativos.

Bibliografía
Ardila, A. (1982). Psicofisiologia de los Procesos Complejos. México: Trillas

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

Arquetipos



Arquetipos (Archetypus) es una paráfrasis explicativa del έίδος platónico (la idea o forma, que hace ser a las cosas lo que son, la idea es, de por sí, el patrón ejemplar «parádeigma», al que hay que atender para calificar las cosas y las acciones). Esta denominación es útil y precisa pues indica que los contenidos inconscientes colectivos son tipos arcaicos o mejor aún primitivos.
El concepto “arquetipo” sólo indirectamente puede aplicarse a las representaciones colectivas, ya que en verdad designa contenidos psíquicos no sometidos aún a elaboración consciente alguna, y representa entonces un dato psíquico todavía inmediato; los arquetipos aparecen en una forma que por lo general muestra de manera inconfundible el influjo de la elaboración consciente, que juzga y que valora. Su manifestación inmediata, en cambio, tal como se produce en los sueños y visiones, es mucho más individual, incomprensible o ingenua que, por ejemplo, en el mito. El arquetipo representa esencialmente un contenido inconsciente, que al conciencializarse y ser percibido cambia de acuerdo con cada conciencia individual en que surge.
Para Jung los arquetipos pertenecen al patrimonio inalienable de toda psique y constituyen ese “tesoro en el campo de las oscuras representaciones”. El arquetipo en sí forma parte de los más elevados valores del alma humana y ha poblado por ello todos los Olímpicos de todas las religiones.

Bibliografía
Jung, C. (1981). Arquetipos e Inconsciente Colectivo. Barcelona: Paidós.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

viernes, 8 de julio de 2011

Neuronas Espejo



Las neuronas son un tipo de células del sistema nervioso cuya principal característica es la excitabilidad eléctrica de su membrana plasmática y están especializadas en la recepción de estímulos y conducción del impulso nervioso entre ellas o con otros tipos celulares. Las neuronas presentan unas características morfológicas típicas que sustentan sus funciones: un cuerpo celular llamado soma o «pericarion», central; una o varias prolongaciones cortas que generalmente transmiten impulsos hacia el soma celular, denominadas dendritas; y una prolongación larga, denominada axón o «cilindroeje», que conduce los impulsos desde el soma hacia otra neurona u órgano diana. Así también existen un tipo de neuronas especializadas que se denominan neuronas espejo o especulares (MNS, mirror neuron system) cuya característica principal es que se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar por otro individuo, especialmente un congénere.
Las neuronas espejo del individuo imitan como "reflejando" la acción de otro: así, el observador está él mismo realizando la acción del observado, de allí su nombre de "espejo". Tales neuronas habían sido observadas en primer lugar en primates (macacos) y luego se encontraron en humanos. En el ser humano se las encuentra en la circunvolución frontal inferior, cerca del área de Broca y en la corteza parietal. Se supone que estas neuronas desempeñan un importante rol dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro) y la imitación. También las relacionan con las habilidades de lenguaje, la comprensión de objetivos e intenciones y se ha sugerido que las disfunciones del sistema espejo podrían ser la causa subyacente de algunos desórdenes cognitivos, tales como el autismo.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio