domingo, 26 de junio de 2011

El Cerebro Autista



Los niños autistas atraviesan por una fase de hipercrecimiento cerebral en los primeros años de vida. Los análisis post mórtem indican que el cerebro de los autistas es más grande y pesado.
No se tiene claro que produce ese crecimiento excesivo y acelerado del cerebro. Los estudios post mórtem parecen indicar que, en ellos, la densidad celular es mayor en ciertas regiones del cerebro, como el hipocampo y la amígdala cerebral. También contienen más dendritas (conexiones entre neuronas). En algunas regiones, como el lóbulo frontal, el crecimiento excesivo es algo generalizado (hiperplasia). Otros investigadores han dado con anomalías contrarias: menos neuronas, por ejemplo, en la amígdala cerebral. Hay que seguir investigando para aclarar estas diferencias.
Se ha comprobado que la amígdala (encargada de las respuestas emocionales y el reconocimiento de las emociones en los demás), el hipocampo (responsable de la memoria), el núcleo caudado y parte del cerebelo (responsables del cambio de atención y la coordinación) son más pequeños en autistas.
Los autistas tienen más materia gris y materia blanca, sobre todo en los lóbulos frontales (especialmente en el prefrontal dorsolateral y el córtex prefrontal medial).

Bibliografía
Baron- Cohen, S. (2010). Autismo y Síndrome de Asperger. Madrid: Alianza Editorial.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

jueves, 23 de junio de 2011

El Método Psicoanalítico


La aplicación adecuada del método psicoanalítico comprende los siguientes parámetros. Al paciente se le pide asociar libremente (es decir, informar con franqueza lo que le llegue a la mente) en un ambiente confiable y confidencial. Esto ocurre con el paciente en posición reclinada, y lejos de la vista del analista, durante sesiones regulares de cincuenta minutos, que se levan a cabo cuatro o cinco veces por semana. Es un hecho empírico que la relación del paciente con el analista rápidamente se convierte en un foco importante del tratamiento (transferencia). Trabajando de esta manera, el analista aspira a descubrir la organización funcional fundamental (inconsciente) que determina las manifestaciones aparentemente causales y fragmentarias de la personalidad, las motivaciones y las emociones complejas del paciente, a medida que surgen en la relación de transferencia con el analista. El analista aplica una atención continua pero postergada hasta que esté en capacidad de formar una hipótesis acerca de lo que pueden ser los factores fundamentales que generan el material de una sesión determinada (o parte de una sesión). Esta hipótesis es probada verbalizando aspectos pertinentes de ésta al paciente en momentos apropiados durante la sesión (interpretación) y luego la hipótesis se modifica de acuerdo con las respuestas del paciente y otros sucesos subsiguientes. De esta manera es posible, durante un periodo largo, reunir gradualmente (en una formulación coherente o construcción) los diferentes factores fundamentales que determinan una cierta presentación clínica.

Bibliografía
Kaplan-Solms, K. y Solms, M. (2005). Estudios Clínicos en Neuropsicoanálisis. Bogota: Fondo de Cultura Económica.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

miércoles, 22 de junio de 2011

Otra Visión II – El Autismo es una Patología Neurológica

Teoría de la coherencia central débil, las personas que sufren trastornos del espectro autista tienen problemas para integrar la información en un único “todo” coherente y general. En cambio se centra en los detalles pequeños y locales de una escena. Mientras la mente neurotípica hace gala de una gran coherencia central buscando el quid de la cuestión, la mente autista tiene una coherencia central débil y es más tendente a fijarse en el detalle que a adoptar una perspectiva general. Los afectados de autismo o síndrome de Asperger pueden tardar más en percibir el contexto general (la imagen completa) porque se concentran en unidades de información menores.
Teoría de la conectividad, en el autismo y el síndrome de Asperger se da una hiperconectividad de corto alcance (hay más células nerviosas o neuronas estableciendo conexiones locales en el cerebro) y una hipoconectividad de largo alcance (hay menos neuronas que establezcan conexiones con zonas más alejadas del cerebro).
Teoría de la hipersensibilidad sensorial, las personas con trastornos del espectro autista son mejores y más rápidos realizando pruebas que impliquen búsquedas visuales, sonoras, táctiles e incluso olfativas (percepción ampliada). Esto puede indicar que muestran diferencias fundamentales a nivel neurofisiológico que aun no se han aclarado. Esta teoría es fundamental a la hora de de diseñar entornos que resulten agradables a los afectados de autismo o síndrome de Asperger, así como para minimizar es estrés que les producen las distracciones sensoriales desagradables.

Bibliografía
Baron-Cohen, S. (2010). Autismo y Síndrome de Asperger. Madrid: Alianza Editorial.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

viernes, 17 de junio de 2011

Ayudas para el Sistema Inmune

Las grasas animales naturales (carnes, yema de huevo y lácteos frescos)
Los aceites prensados en frío (aceite de oliva, pescado)
Frutos secos y semillas.
La cebolla y el ajo.
Los zumos recién exprimidos de frutas y verduras.
El consumo regular de perejil, eneldo, cilantro, cebollín, ajo, etc.
Los probióticos y los alimentos fermentados.
El contacto con los animales.
Nadar en aguas naturales no contaminadas: lagos, ríos y el mar.
La actividad física al aire libre.
La exposición a la luz solar.

Bibliografía
Campbell-McBride, N. (2010). El Síndrome del Intestino y la Psicología GAPS. Cambridge: Medinform.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

Los Probióticos

Los probióticos son bacterias beneficiosas que pueden tomarse para intentar sustituir o complementar la flora autóctona dañada.
El uso de bacterias probióticas en forma de alimentos fermentados se remonta a la época pre cristiana. Durante miles de años la gente ha fermentado la leche, la fruta, las verduras, las legumbres, el pescado, las carnes y los cereales. La fermentación de los alimentos mejora su sabor y hace que sean más fáciles de digerir y conservar.
En Rusia, Escandinavia y Japón, las bacterias probióticas se han usado como tratamiento para los seres humanos durante décadas.
El mayor uso de los probióticos ha sido en el tratamiento de los trastornos gastrointestinales.
Infecciones virales del tracto digestivo.
Enterocolitis necrotizante neonatal.
Diarrea pediátrica intratable.
Colitis pseudomembranosa.
Diarrea del viajero.
Enterocolitis por Clostritium difficile.
Infecciones por Helicobacter.
Infecciones de E. coli enteropatógenas.
Enfermedades inflamatorias del intestino: enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa crónica y pouchitis.
Síndrome de intestino irritable.
Intolerancia a la lactosa.
Prevención en cáncer de colon.
Además de los problemas digestivos, muchos problemas de salud responden favorablemente a los probióticos.
Alergias, incluyendo alergias a los alimentos.
Autismo
Infecciones virales crónicas.
Infecciones urogenitales.
Hepatitis, cirrosis hepática y enfermedad biliar.
Tuberculosis.
Meningitis.
Artritis.
Diabetes.
Quemaduras de diversos grados.
Los cuidados peri-operatorios y cuidados intensivos.
Infecciones clínicas.
Enfermedades autoinmunes.

Bibliografía
Campbell-McBride, N. (2010). El Síndrome del Intestino y la Psicología GAPS. Cambridge: Medinform.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

miércoles, 15 de junio de 2011

Autismo Clásico y el Síndrome de Asperger

Rasgos ComunesDificultades en la comunicación Social
Intereses obsesivos y acciones repetitivas
Rasgos DiferencialesEn el síndrome de Asperger el coeficiente intelectual esta, cuando menos, en la media y no hay retraso en la adquisición de habilidades lingüísticas.
En el autismo clásico el coeficiente intelectual puede adoptar cualquier valor de la escala y se aprecia retraso en la adquisición de las habilidades lingüísticas.
Espectro
Síndrome de Asperger
(IQ por encima de 85, sin retraso en la adquisición del habla).
Autismo de alto funcionamiento (IQ por encima de 85 con retraso en la adquisición del habla).
Autismo de funcionamiento medio (IQ entre 71-84, con o sin retraso en la adquisición del habla).
Autismo de bajo funcionamiento (IQ por debajo de 70 con o sin retraso en la adquisición del habla).
Autismo atípico (bien porque se manifestó tarde o porque sólo se da uno de los dos rasgos típico).
Trastorno generalizado del desarrollo no especifico (los síntomas son demasiado leves como para poder dar un diagnóstico claro de autismo o síndrome de Asperger aunque el individuo muestre más rasgos autistas de lo normal).

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

lunes, 13 de junio de 2011

El Intestino y la Absorción de los Alimentos


La absorción de los alimentos dirigidos tiene lugar en el intestino delgado, principalmente en sus dos primeras partes, el duodeno y el yeyuno. Para aumentar la superficie de absorción, las paredes de estas partes del sistema digestivo forman pequeñas protuberancias en forma de dedo, llamadas vellosidades. Estas vellosidades están revestidas por las células llamadas enterocitos. Estas son las células que absorben los alimentos para pasarlos a la corriente sanguínea y de esta manera alimentar nuestro organismo.
No debemos subestimar la importancia de estas células para nuestra salud. Estas células nacen en la base de las vellosidades y, durante el curso de su corta vida, viajan hacia su parte más alta, madurando lentamente en el trayecto. Cuando alcanza la cima de las vellosidades son remplazadas, porque han envejecido. Este proceso de renovación constante de los enterocitos está regulado por las bacterias beneficiosas que viven en ellos. Veamos como absorben los enterocitos los diferentes grupos de nutrientes.
Carbohidratos
Los carbohidratos están formados por moléculas diminutas llamadas monosacáridos. Existen muchas moléculas de este tipo, aunque las más comunes son la glucosa, la fructosa y la galactosa. Estos monosacáridos o monoazúcares pueden penetrar fácilmente en el recubrimiento de los intestinos, no necesitan un proceso de digestión. Los monosacáridos de la fruta y de algunas verduras son para nosotros los carbohidratos más fáciles de digerir y deben constituir la fuente principal de carbohidratos en la dieta de cualquier persona con trastornos digestivos.
El siguiente nivel de carbohidratos son los disacáridos o azucares dobles, compuestos por dos moléculas de monosacáridos. Los más comunes son la sacarosa (la que conocemos normalmente como azúcar), la lactosa (azúcar de la leche) y la maltosa (producto de la digestión del almidón). Estos azucares doble no pueden ser absorbidos sin la ayuda de los enterocitos. Las microvellocidades de la superficie de los enterocitos conocidos como “borde de cepillo”, producen encimas disacaridasas que descomponen los azucares dobles en monosacáridos para poder ser absorbidos. Los enterocitos enfermos pierden su capacidad de producir estas enzimas por lo tanto los azucares dobles no pueden ser absorbidos, sino que se quedan en el intestino convirtiéndose en el principal alimento para las bacterias patógenas, los virus, la Candida y otros hongos. Por ello, los azúcares doble se deben eliminar de la dieta de los pacientes con GAPS. La práctica muestra que cuando no se proporciona al intestino azucares doble y almidona, por un periodo suficientemente largo, éste tendrá una mayor posibilidad de recuperarse. Una vez que se establezca la recuperación, la persona puede volver a consumir azúcares dobles, y verduras con almidón sin sufrir efectos adversos.
Proteínas
Las proteínas llegan a los enterocitos en forma de péptidos como resultado de la digestión en el estomago, por una enzima llamada pepsina, y en el duodeno, por las enzimas pancreáticas para la digestión de proteínas. Los péptidos son cadenas cortas de proteínas compuestas por aminoácidos y normalmente no son absorbidos hasta que no se descomponen en un solo aminoácido. Este proceso lo llevan a cabo los enterocitos en la superficie de las vellosidades. Los enterocitos saludables digieren las enzimas llamadas peptidasas. Cada peptidasa es específica para una determinada cadena peptídica e incluso para un enlace químico determinado. Estas enzimas descomponen los péptidos en aminoácidos simples para que puedan ser absorbidos. En personas con una flora intestinal anormal, estos enterocitos están enfermos y son incapaces de producir las diferentes peptidasas, así como de completar la última etapa de descomposición de proteínas y absorción de aminoácidos.
Las proteínas son elementales para nosotros y las fuentes de proteínas, fáciles de digerir y también muy nutritivas, son los huevos, la carne y el pescado. Para los niños y adultos con GAPS es muy importante consumir proteínas de fácil digestión y la forma en que cocinamos las carnes y pescados influyen en su digestión, siendo hervidas, guisadas o escalfada más fácil de digerir que fritas, asadas o a la parrilla. Los huevos contienen proteínas de excelente calidad, la mayoría de las vitaminas del complejo B, zinc y muchos otros nutrientes útiles.
Grasas
Las grasas requieren bilis para ser absorbidas. En personas con trastornos digestivos, la producción de mucosa es excesiva. Esas grandes cantidades de mucosa interfieren en la digestión de los alimentos sin permitir que la bilis y las enzimas digestivas lleguen a ellas. Como resultado, mucha grasa no se digiere y a menudo se excreta en forma de heces pálidas y grasientas. Esta alteración en la absorción de las grasas causa deficiencias en las vitaminas liposolubles A, D, E y K. la experiencia clínica muestra que cuando el almidón y las azucares dobles se excluyen de la dieta por periodos suficientemente prolongados, la producción de mucosa se normaliza y como resultado mejora la absorción de grasas.

Bibliografía
Campbell-McBride, N. (2010). El Síndrome del Intestino y la Psicología GAPS. Cambridge: Medinform.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio