Los antibióticos y los esteroides le han dado a las bacterias y a los hongos una oportunidad muy especial de proliferar. Estos microorganismos ubicuos siempre han vivido en nuestro organismo. Sin embargo, en un cuerpo sano están controlados por las bacterias beneficiosas y no pueden causar daños. La destrucción de esa flora autóctona, a causa de los antibióticos y otras influencias modernas, permite que los hongos crezcan fuera de control. Los que particularmente han recibido más atención son los llamados Candida, que pertenecen a la familia de las levaduras. Es una extensa familia de hongos que causa un problema muy común denominado candidiasis. Esto sucede cuando la Candida pasa de ser una sola célula inofensiva a un estado invasor activo cuando se transforma en largas hifas que se enraízan en los tejidos del cuerpo. Este tipo de crecimiento puede ocurrir en el sistema digestivo y en muchos órganos internos produciendo una gran cantidad de sustancias tóxicas. El alcohol y el acetaldehído son algunas de ellas. Prácticamente todas las enfermedades crónicas degenerativas están relacionadas con el crecimiento excesivo de la Candida, desde la artritis y los problemas digestivos al síndrome de fatiga crónica o encefalomielitis miálgica, la esclerosis múltiple (EM), la fibromialgia, los trastornos neurológicos y el cáncer. Las personas con síndrome del intestino y la psicología (GAPS), casi sin excepción, están afectadas seriamente por las distintas especies de Candida y posiblemente también por otros hongos.
Debido a que la Candida y otras levaduras prosperan con los azúcares, la dieta anti-candida tiene como objetivo eliminar todas las fuentes de alimento para esos patógenos: el azúcar y todo lo que la contenga, fructosa, maltosa, lactosa y otros azucares, incluyendo el jarabe de arce y la miel. La fruta se excluye porque constituye una fuente de azúcares simples. Como la proliferación de Candida puede causar alergias a otros hongos y mohos, todos los hongos y alimentos fermentados deberán ser eliminados de la dieta: las levaduras y los alimentos horneados con levaduras, los productos con leche ácida, todos los quesos, todas las bebidas fermentadas, el vinagre, la malta, los champiñones, el té, el café, la fruta deshidratada y los zumos de fruta. Sin embargo los cereales no se excluyen de la dieta: el maíz, el mijo, la cebada, el centeno, el trigo, la avena, el arroz etc., así como alimentos elaborados con cereales, siempre y cuando no contenga levaduras. Las verduras con almidón tampoco se excluyen: la papa, el ñame, la batata y la pataca o tupinambo. Y aquí es donde está el problema. La Candida nunca se encuentra sola en el sistema digestivo. Habita con más de 500 microbios diferentes que pueden causar enfermedades. De hecho, cuando se analiza la flora intestinal de los pacientes con GAPS, se detecta Candida al igual que muchos otros patógenos. El más común es la familia de los Clostridia. Estos agentes patógenos y sus toxinas dañan el recubrimiento del intestino, encargado de la producción de los enterocitos (células del intestino importantes para la digestión y absorción de alimentos), dejándolo incapaz de cumplir con sus funciones de descomponer los carbohidratos en moléculas suficientemente pequeñas para poder ser absorbidas. Este daño hace que los carbohidratos complejos, que son los que se encuentran en los cereales integrales y en las verduras ricas en almidón, no puedan ser digeridos, convirtiéndose así en alimentos para la flora patógena. En lugar de una digestión adecuada, se causa putrefacción y fermentación en el intestino, una fuente de toxinas que causa aún más daño en el recubrimiento intestinal y debilita así el sistema inmunológico.
La dieta anti-candida, en combinación con la dieta libre de gluten y caseína (LGLC) y la dieta libre de fenoles, son las más recomendadas para los niños autistas. En la práctica todo se reduce a muchos productos con arroz o productos que lo contengan en gran medida, papas, papas fritas, pan sin trigo, galletas y otros productos horneados. Desafortunadamente, estos carbohidratos permitirán que el intestino dañado e inflamado permanezca así y se perpetúe la toxicidad en el cuerpo.
Bibliografía
Campbell-McBride, N. (2010). El Síndrome del Intestino y la Psicología GAPS. Cambridge: Medinform.
Dr. Félix Piñerúa Monasterio
sábado, 11 de junio de 2011
viernes, 10 de junio de 2011
Otra Visión – El Autismo es una Patología Neurológica
Para un grupo de investigadores el Autismo es un trastorno de espectro que va desde el TDG-NE (trastorno del desarrollo generalizado no específico) ↔ Autismo atípico ↔ Asperger ↔ Autismo Clásico y para ello recurren a diferentes teorías explicativas a saber: Teoría de la Disfunción Ejecutiva que se sustenta en que pacientes que han sufrido daños en el córtex prefrontal presentan disfunciones ejecutivas, es decir tienen dificultad para las acciones motoras, atención e incluso pensamientos. La idea es que, si bien el autismo no presupone daños evidentes en los lóbulos frontales, puede que, desde el punto de vista del desarrollo del córtex prefrontal no haya madurado de forma normal, esta teoría seria afín a la Teoría del Monotropismo, sabemos que el cerebro típico puede realizar diversas funciones al mismo tiempo y atender simultáneamente a dos focos de atención. La persona que padece autismo o síndrome de Asperger tiene más dificultades para realizar varias funciones a la vez porque centra su atención en un único foco.
Existen otras teorías de orden neurológico que iremos exponiendo paralelamente a la visión de origen metabólico.
Bibliografía
Baron-Cohen, S. (2010). Autismo y Síndrome de Asperger. Madrid: Alianza.
Dr. Félix Piñerúa Monasterio
Existen otras teorías de orden neurológico que iremos exponiendo paralelamente a la visión de origen metabólico.
Bibliografía
Baron-Cohen, S. (2010). Autismo y Síndrome de Asperger. Madrid: Alianza.
Dr. Félix Piñerúa Monasterio
jueves, 9 de junio de 2011
Los Fenoles y los Salicilatos
Los fenoles son sustancias aromáticas con un peso molecular muy bajo. Éstos dan a nuestros alimentos su color y su sabor, y los conservan en su estado natural protegiéndolos de los agentes patógenos. Asimismo, toman parte activa en la germinación y en el crecimiento de las semillas y las flores atrayendo a los polinizadores. También actúan como poderosos antioxidantes y desintoxicantes al introducirse en nuestro cuerpo. Los fenoles se encuentran en muchos nutrientes y sustancias activas esenciales que debemos obtener todos los días. Veamos algunos de ellos:
Vitamina C. Nadie puede vivir sin ella.
Vitamina K. Es esencial para la coagulación de la sangre y muchas otras funciones corporales.
Vitamina E. Es esencial para el desarrollo del cerebro y cientos de otras funciones del cuerpo.
Vitamina B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina), B6 (piridoxina), acido fólico y fenoles. Todas estas vitaminas son esenciales en nuestro organismo diariamente, si es que queremos mantenernos con vida.
Aminoácidos, la colina, la fenilalanina, el triptófano y otros. Sin ellos no seriamos capaces de general los neurotransmisores para nuestro cerebro y para el resto del sistema nervioso.
Algunos neurotransmisores mismos: la dopamina, la noradrenalina o la histamina, son también fenoles.
El ácido gálico. La suspensión de este fenol es la base de la dieta Feingold o la dieta de salicilatos bajos. El ácido gálico se encuentra en aproximadamente el 70% de todos los alimentos.
Esta lista se puede extender. Todas las proteínas naturales, las grasas y los hidratos de carbono contienen compuestos fenólicos. Si eliminamos de nuestra dieta todos estos elementos simplemente moriríamos de hambre.
Sin embargo, no cabe duda de que los niños autistas, así como los pacientes hiperactivos, disléxicos, asmáticos, diabéticos, esquizofrénicos y con otras enfermedades típicas del GAPS, reaccionan a los fenoles y a otras muchas sustancias de los alimentos. Estas reacciones son muy diferentes de la clásica alergia y no se pueden describir como tales, porque no se observan en el sistema inmunológico los cambios típicos de esta afección. Aún no se ha encontrado una explicación científica para estas reacciones. Al respecto la neurólogo y nutricionista Campbell-McBride (2010) considera que al ser estas sustancias desintoxicantes antes de hacernos sentir mejor, nos van a hacer sentir peor. Esto sucede porque todos tenemos toxinas almacenadas en los tejidos de nuestro cuerpo. Cuando una sustancias desintoxicante se introduce en el cuerpo, lava las toxinas eliminándolas del lugar donde se almacenan y las pasa al torrente sanguíneo para dirigirlas a los órganos de eliminación y posteriormente excretarlas a través de la orina, el sudor o la bilis. Dependiendo de la naturaleza de la toxina y de la susceptibilidad individual, estos síntomas producto de la desintoxicación pueden ser diferentes. Pueden variar desde dolores de cabeza, alteraciones del comportamiento, erupciones en la piel y hasta estornudos. Así pues, lo que está sucediendo es que los fenoles de los alimentos están tratando de “hacer limpieza”.
Los niños y los adultos con GAPS están gravemente intoxicados y no cabe duda de que la desintoxicación debe ser parte integrar del tratamiento. Los fenoles naturales que se encuentran en los alimentos son la forma que tiene la naturaleza para eliminar diariamente las toxinas del cuerpo. Así que lo último que debemos hacer es eliminar esos alimentos de nuestra dieta.
Dr. Félix Piñerúa Monasterio
Vitamina C. Nadie puede vivir sin ella.
Vitamina K. Es esencial para la coagulación de la sangre y muchas otras funciones corporales.
Vitamina E. Es esencial para el desarrollo del cerebro y cientos de otras funciones del cuerpo.
Vitamina B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina), B6 (piridoxina), acido fólico y fenoles. Todas estas vitaminas son esenciales en nuestro organismo diariamente, si es que queremos mantenernos con vida.
Aminoácidos, la colina, la fenilalanina, el triptófano y otros. Sin ellos no seriamos capaces de general los neurotransmisores para nuestro cerebro y para el resto del sistema nervioso.
Algunos neurotransmisores mismos: la dopamina, la noradrenalina o la histamina, son también fenoles.
El ácido gálico. La suspensión de este fenol es la base de la dieta Feingold o la dieta de salicilatos bajos. El ácido gálico se encuentra en aproximadamente el 70% de todos los alimentos.
Esta lista se puede extender. Todas las proteínas naturales, las grasas y los hidratos de carbono contienen compuestos fenólicos. Si eliminamos de nuestra dieta todos estos elementos simplemente moriríamos de hambre.
Sin embargo, no cabe duda de que los niños autistas, así como los pacientes hiperactivos, disléxicos, asmáticos, diabéticos, esquizofrénicos y con otras enfermedades típicas del GAPS, reaccionan a los fenoles y a otras muchas sustancias de los alimentos. Estas reacciones son muy diferentes de la clásica alergia y no se pueden describir como tales, porque no se observan en el sistema inmunológico los cambios típicos de esta afección. Aún no se ha encontrado una explicación científica para estas reacciones. Al respecto la neurólogo y nutricionista Campbell-McBride (2010) considera que al ser estas sustancias desintoxicantes antes de hacernos sentir mejor, nos van a hacer sentir peor. Esto sucede porque todos tenemos toxinas almacenadas en los tejidos de nuestro cuerpo. Cuando una sustancias desintoxicante se introduce en el cuerpo, lava las toxinas eliminándolas del lugar donde se almacenan y las pasa al torrente sanguíneo para dirigirlas a los órganos de eliminación y posteriormente excretarlas a través de la orina, el sudor o la bilis. Dependiendo de la naturaleza de la toxina y de la susceptibilidad individual, estos síntomas producto de la desintoxicación pueden ser diferentes. Pueden variar desde dolores de cabeza, alteraciones del comportamiento, erupciones en la piel y hasta estornudos. Así pues, lo que está sucediendo es que los fenoles de los alimentos están tratando de “hacer limpieza”.
Los niños y los adultos con GAPS están gravemente intoxicados y no cabe duda de que la desintoxicación debe ser parte integrar del tratamiento. Los fenoles naturales que se encuentran en los alimentos son la forma que tiene la naturaleza para eliminar diariamente las toxinas del cuerpo. Así que lo último que debemos hacer es eliminar esos alimentos de nuestra dieta.
Dr. Félix Piñerúa Monasterio
miércoles, 8 de junio de 2011
El Gluten y los Péptidos en la Salud Mental
El gluten y los péptidos de la caseína llamados gluteomorfinas y casomorfinas se detectaban en la orina de los niños autistas, los pacientes con esquizofrenia, psicosis, depresión, TDAH y otras afecciones autoinmunes. Estos péptidos tienen una estructura química parecida a las drogas opiáceas y se cree que afectan al cerebro de manera similar.
El gluten es una proteína que se encuentra en los cereales, principalmente el trigo, el centeno, la cebada y la avena. La caseína es una proteína que se encuentra en la leche y en los productos lácteos. Los niños autistas, debido a las anomalías de su flora intestinal, anhelan sus hidratos de carbono procesados, los alimentos que nutren a las bacterias patógenas de su intestino. Así que, al prescribir a estos niños una dieta libre de gluten y caseína (LGLC), se remplazan los carbohidratos procesados con gluten por los carbohidratos procesados sin gluten, elaborados con arroz, azúcar, fécula de papa, harina de yuca, soja, harina de alforfón, etc. Este tipo de alimentos nutrirán la flora anormal del niño de forma similar a como lo hacía la dieta anterior, perpetuando un circulo vicioso en un intestino dañado que deja escapar las toxinas a la sangre y al cerebro debido a su permeabilidad.
No cabe duda de que es mejor eliminar el gluten y la caseína de la dieta del niño, pero de ninguna manera esas dos sustancias son las únicas claves decisivas en la dieta de niños autistas, esquizofrénicos o con otras afecciones del síndrome del intestino y la psicología (GAPS), este síndrome incluye enfermedades como el autismo, déficit de atención e hiperactividad, déficit de atención, asma, eccesma, alergias, dispraxia o dislexia. La cuestión fundamental en la cual nos debemos centrar es la mala salud del intestino dominado por microbios anormales.
Bibliografía
Campbell-McBride, N. (2010). El Síndrome del Intestino y la Psicología GAPS. Cambridge: Medinform.
Dr. Félix Piñerúa Monasterio
El gluten es una proteína que se encuentra en los cereales, principalmente el trigo, el centeno, la cebada y la avena. La caseína es una proteína que se encuentra en la leche y en los productos lácteos. Los niños autistas, debido a las anomalías de su flora intestinal, anhelan sus hidratos de carbono procesados, los alimentos que nutren a las bacterias patógenas de su intestino. Así que, al prescribir a estos niños una dieta libre de gluten y caseína (LGLC), se remplazan los carbohidratos procesados con gluten por los carbohidratos procesados sin gluten, elaborados con arroz, azúcar, fécula de papa, harina de yuca, soja, harina de alforfón, etc. Este tipo de alimentos nutrirán la flora anormal del niño de forma similar a como lo hacía la dieta anterior, perpetuando un circulo vicioso en un intestino dañado que deja escapar las toxinas a la sangre y al cerebro debido a su permeabilidad.
No cabe duda de que es mejor eliminar el gluten y la caseína de la dieta del niño, pero de ninguna manera esas dos sustancias son las únicas claves decisivas en la dieta de niños autistas, esquizofrénicos o con otras afecciones del síndrome del intestino y la psicología (GAPS), este síndrome incluye enfermedades como el autismo, déficit de atención e hiperactividad, déficit de atención, asma, eccesma, alergias, dispraxia o dislexia. La cuestión fundamental en la cual nos debemos centrar es la mala salud del intestino dominado por microbios anormales.
Bibliografía
Campbell-McBride, N. (2010). El Síndrome del Intestino y la Psicología GAPS. Cambridge: Medinform.
Dr. Félix Piñerúa Monasterio
lunes, 6 de junio de 2011
Sistema Digestivo, Sistema Inmune y Salud Mental

La superficie del epitelio intestinal del sistema digestivo está habitada por un gran número de bacterias que puede definirse como la cuna del sistema inmune, tanto sistémico como de la mucosa. Los bebes nacen con un sistema inmune inmaduro. La población del tracto digestivo con una flora intestinal sana desempeña un papel crucial en la maduración apropiada del sistema inmune. Si el establecimiento de la flora intestinal no se produce en torno a los primeros 20 días de vida, el sistema inmune del bebé queda comprometido. Las bacterias beneficiosas que se instalan en el epitelio de la pared intestinal desempeñan su función inmunomoduladora de diversas maneras.
Las bacterias esenciales o beneficiosas en nuestro sistema digestivo toman a su servicio a un miembro importante del sistema inmune, el tejido linfoide de la pared intestinal, que participa de la producción de grandes cantidades de linfocitos e inmunoglobulina. Por ejemplo, en la pared celular de la bifidobacteria (bacteria que habita en el colon humano) hay una sustancia llamada muramil dipéptido que activa la síntesis de uno de los grupos más importantes de células del sistema inmune, los linfocitos. Los linfocitos en la pared del intestino producen inmunoglobulinas, y la más importante del intestino es la inmunoglobulina A (IgA).
La IgA es producida por los linfocitos en todas las membranas mucosas del organismo y excretada a través de los fluidos corporales. Su trabajo es proteger las membranas mucosas destruyendo e inactivando bacterias, virus, hongos y parásitos invasores. Adicionalmente las bacterias beneficiosas, además de estimular la producción de IgA, reducen su degradación a través de un proceso muy complicado y permiten que éste tenga más tiempo para realizar su trabajo. Es muy común que en niños y adultos con autismo, déficit de atención e hiperactividad (TDAH), déficit de atención (TDA), asma, eccema, alergias, dispraxia o dislexia la IgA sea deficiente, debido a las anormalidad en su flora intestinal, lo cual implica que la pared intestinal tenga una baja capacidad para defenderse a sí misma de hongos, virus de vacunas o del medio ambiente, bacterias y parásitos.
Los linfocitos no son las únicas células inmunes que deben estar presentes en las paredes intestinales. Cuando hay una deficiencia de bacterias beneficiosas del intestino, otros grupos de células inmunes, llamadas neutrófilos y macrófagos, tampoco pueden realizar su trabajo correctamente. Estas son las células que se reúnen en los tejidos infectados e inflamados para limpiarlos, tragando y destruyendo virus, toxinas, bacterias y desechos celulares.
La flora intestinal sana, además de asegurar la función adecuada de linfocitos, IgA y fagocitos, desempeña un papel importante en la producción de interferones, citoquinas y muchos otros reguladores activos de la respuesta inmune, particularmente en la lucha contra las infecciones virales. En personas con autismo, déficit de atención e hiperactividad (TDAH), déficit de atención (TDA), asma, eccema, alergias, dispraxia o dislexia, los virus de vacuna o del medio ambiente tienen una buena oportunidad de sobrevivir y persistir debido a las anormalidades en su flora intestinal. Un buen ejemplo es el virus del sarampión que se ha encontrado en las paredes intestinales y el líquido cefalorraquídeo de los niños autistas.
La influencia de la flora intestinal en el sistema inmune va mucho más allá del intestino mismo. La evidencia científica muestra que cuando la flora intestinal está dañada, no sólo los niveles de IgA, linfocitos, macrófagos, interferones, citoquinas, etc., del sistema digestivo disminuyen, sino que también el sistema inmune se desequilibra. Este proceso hace que la persona quede inmunocomprometida (Campbell-McBride, 2010).
Bibliografía
Campbell-McBride, N. (2010). El Síndrome del Intestino y la Psicología GAPS. Cambridge:Medinform.
Dr. Félix Piñerúa Monasterio
sábado, 30 de abril de 2011
Lo Ego Distónico y Ego Sintónico en Grupos Étnicos
Podemos decir que aquellas etnias que presentan caracteristicas socioculturales y psicológicas impactadas poseen una imagen de sí mismos Ego distónica, entendida esta como aspectos del pensamiento, impulsos, actitudes y comportamientos que perturban al propio individuo.
De igual forma aquellos grupos étnicos que tengan una imagen ego distónica de sí mismos pertenecen a Culturas impactadas, entendiendo por las mismas aquellas culturas que a pesar de mantener ciertos elementos culturales que son propios de su grupo de origen, han sido impactadas por elementos foráneos que les han hecho perder su eficacia simbólica a los elementos tradicionales y comportamentales, pues su comportamiento ya no se corresponde con las formas ancestrales sino que obedecen en gran parte a patrones externos, los cuales no son compartidos ni asimilados de manera sana sino que en la mayoria de los casos es una forma de imitación en un intento de igualarse o de ser reconocidos por la cultura dominante.
De la misma manera podemos decir que los grupos étnicos que presentan caracteristicas socioculturales y psicológicas cónsonas a su cultura tienen una imagen de sí mismos Ego sintónica, entendida como aspectos del pensamiento, impulsos, actitudes y comportamientos que no perturban al propio individuo.
Por lo que podemos decir que aquellos grupos étnicos que tengan una imagen ego sintónica de sí mismo pertenecen a Culturas apropiadas; en las cuales el grupo adquiere la capacidad de decisión sobre elementos culturales ajenos y los usa en acciones que responden a decisiones propias. Los elementos continúan siendo ajenos en tanto el grupo no adquiere también la capacidad de producirlos o reproducirlos por sí mismo, lo que implica un factor de dependencia entre la disponibilidad de esos elementos culturales y las decisiones sobre su uso. El uso de los elementos culturales ajenos, implica, en cada caso, la asimilación y el desarrollo de ciertos conocimientos y habilidades para su manejo, la modificación de ciertas pautas de organización social y/o la incorporación de otras nuevas, el reajuste de aspectos simbólicos y emotivos que permita el manejo subjetivo del elemento apropiado. Son esos cambios en la cultura autónoma los que hacen posible la formación de un campo de cultura apropiada.
Cuando esto se da de manera armónica se produce una síntesis creativa, no produciéndose ningun trauma psicológico, por lo que los que participan de ello mantienen una imagen tanto personal como primigenia sana.
De igual forma aquellos grupos étnicos que tengan una imagen ego distónica de sí mismos pertenecen a Culturas impactadas, entendiendo por las mismas aquellas culturas que a pesar de mantener ciertos elementos culturales que son propios de su grupo de origen, han sido impactadas por elementos foráneos que les han hecho perder su eficacia simbólica a los elementos tradicionales y comportamentales, pues su comportamiento ya no se corresponde con las formas ancestrales sino que obedecen en gran parte a patrones externos, los cuales no son compartidos ni asimilados de manera sana sino que en la mayoria de los casos es una forma de imitación en un intento de igualarse o de ser reconocidos por la cultura dominante.
De la misma manera podemos decir que los grupos étnicos que presentan caracteristicas socioculturales y psicológicas cónsonas a su cultura tienen una imagen de sí mismos Ego sintónica, entendida como aspectos del pensamiento, impulsos, actitudes y comportamientos que no perturban al propio individuo.
Por lo que podemos decir que aquellos grupos étnicos que tengan una imagen ego sintónica de sí mismo pertenecen a Culturas apropiadas; en las cuales el grupo adquiere la capacidad de decisión sobre elementos culturales ajenos y los usa en acciones que responden a decisiones propias. Los elementos continúan siendo ajenos en tanto el grupo no adquiere también la capacidad de producirlos o reproducirlos por sí mismo, lo que implica un factor de dependencia entre la disponibilidad de esos elementos culturales y las decisiones sobre su uso. El uso de los elementos culturales ajenos, implica, en cada caso, la asimilación y el desarrollo de ciertos conocimientos y habilidades para su manejo, la modificación de ciertas pautas de organización social y/o la incorporación de otras nuevas, el reajuste de aspectos simbólicos y emotivos que permita el manejo subjetivo del elemento apropiado. Son esos cambios en la cultura autónoma los que hacen posible la formación de un campo de cultura apropiada.
Cuando esto se da de manera armónica se produce una síntesis creativa, no produciéndose ningun trauma psicológico, por lo que los que participan de ello mantienen una imagen tanto personal como primigenia sana.
Referencia
Piñerúa, F. (2005). Imagen del Indígena Venezolano. Caracas: La Casa Tomada.
Dr. Félix Piñerúa Monasterio
Dr. Félix Piñerúa Monasterio
martes, 21 de diciembre de 2010
Etnohistoria

La Etnohistoria es interdisciplinaria por naturaleza pues utiliza datos históricos, arqueológicos, etnográficos y etnológicos en su busca del conocimiento y la interpretación del comportamiento del hombre en sociedad.
Para Jiménez Nuñez (1972) el antropólogo, al actuar como etnohistoriador, tiene que recurrir necesariamente a las mismas fuentes que el historiador, pero la diferencia y la dificultad de su tarea están en convertir un material esencialmente histórico en material etnográfico. Esta es la primera cuestión que realmente separa a nivel académico y metodológico la historia de la etnohistoria, al historiador del antropólogo que utiliza documentos escritos. Se puede coincidir en el área geográfica, en la población objeto de estudio, en el tiempo e incluso en el tema y, por supuesto, en las fuentes utilizadas; sin embargo, el análisis y la interpretación del historiador serán distintas del análisis y la interpretación del antropólogo porque en una fase crucial del proceso de trabajo este último habrá de transformar los datos históricos de la documentación en información etnográfica de la misma naturaleza que la información que el arqueólogo encuentra o infiere de los restos materiales y el etnólogo de la observación personal y de sus informantes. Y las implicaciones prácticas de este razonamiento son muchas, y de ellas destaca la distinta evaluación que el historiador y el antropólogo harán de una misma documentación, pues donde uno no encuentre datos de interés el otro puede hallar información fundamental para su enfoque. Además, el etnohistoriador puede utilizar una documentación ya «trabajada» por el historiador, ya que el distinto marco teórico que les guía permite a cada uno leer cosas diferentes, nuevas, en un mismo texto. Otra diferencia es la que se refleja en la importancia que para el historiador tiene la fecha exacta de un suceso y el valor de un documento único en su clase o contenido frente al marco cronológico más flexible del antropólogo y la importancia del documento o el dato repetido, reiterado, expuesto por personas muy diversas y desde ángulos distintos; en este caso, el antropólogo no se interesa tanto en el hecho que se manifiesta, sino en su valor como exponente de una diversidad social y cultural mucho más interesante que el mismo dato.
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