miércoles, 25 de enero de 2012

La Ínsula


La corteza insular se encuentra adentro de la fisura lateral. Tiene conexiones con muchas estructuras relacionadas con el límbico, incluyendo el área entorrinal, el hipocampo, la amígdala y la corteza prefrontal, así como la corteza motora y los ganglios basales. La corteza insular también tiene interconexiones con áreas de asociación sensoriales y se le considera la zona viscerosensorial cortical. Se ha sugerido que es un portal entre las zonas somatosensoriales y el sistema límbico y ha sido incluida como componente de la corteza de integración límbica. El polo temporal, la corteza prefrontal orbital y la ínsula son reconocidos como componentes de la corteza paralímbica.
La ínsula se activa durante la excitación sexual en los hombres. La ínsula anterior a la derecha soporta el conocimiento consciente de la actividad visceral, incluyendo el gusto. La ínsula anterior izquierda se activa en respuesta a todos los olores mientras que la ínsula derecha se activa con olores desagradables. La ínsula posterior ha sido identificada como la corteza del control cardíaco. También juega un papel importante en la apreciación de los aspectos emocionales del dolor. La ínsula es un componente del circuito articulatorio, el cual es importante para procesar el material verbal y se activa durante la generación del habla interna.
Se ha reportado que los tumores insulares provocan ataques parciales que comienzan con sensaciones de mariposas en la garganta o cosquilleo en el brazo después de un bochorno. Los pacientes que desarrollan síntomas de pánico con infusión de lactato muestran aumento en el flujo sanguíneo bilateralmente en los lóbulos temporales, corteza insular, colículo superior del tallo cerebral y el putamen. El incremento en el flujo sanguíneo durante la ansiedad anticipada en la corteza insular anterior ha servido como centro de alarma. La tristeza recordada en sujetos normales produce la activación de la ínsula anterior. Los resultados sugieren que la corteza insular anterior participa en la respuesta emocional a estímulos cognoscitivos o sensoriales interoceptivos especialmente dolorosos. La activación de la corteza insular puede reflejar su papel en el control cardíaco. La ínsula también responde a estímulos gustativos.

Referencia
Clark, D., Boutros, N y Méndez, M. (2010). El Cerebro y la Conducta: México: Manual Moderno.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

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