viernes, 8 de febrero de 2013

Alexia


A menudo, los trastornos en el lenguaje oral (afasias) se asocian con defectos en la habilidad para leer (alexias), escribir (agrafia) y hacer cálculos numéricos (acalculias).
Alexia se refiere a una alteración en la lectura, y puede definirse con una pérdida parcial o total de la capacidad para leer por efectos de una lesión cerebral. Por el contrario, la dislexia se define como “un trastorno que se manifiesta en una dificultad para aprender a leer, aunque haya una instrucción previa, inteligencia normal, y un medio sociocultural adecuado; la dislexia es, entonces un defecto cognitivo fundamental, con frecuencia de origen constitucional”. Por alexia literal se entiende una dificultad relativa para leer (denominar) las letras del alfabeto. La alexia verbal es la imposibilidad de leer palabras (en voz alta y para su comprensión).
Es posible distinguir cuatro formas básicas de alexia: alexia parieto-temporal, alexia occipital, alexia frontal y también espacial (asociada con lesiones del hemisferio derecho).
Alexia Parieto-Temporal
Se caracteriza sobre todo, por la presencia simultánea de alexia y agrafia. Hay problemas  evidentes, tanto para leer en voz alta como para leer en silencio. Asimismo, el paciente es incapaz de reconocer las palabras deletreadas en voz alta, lo cual implica una alteración en el conocimiento de los códigos del lenguaje escrito.
El defecto de la escritura es igual de grave. Aunque el sujeto llegue a escribir algunas letras o combinaciones de letras, no podrá formar palabras. De igual manera, la escritura y la lectura de números están alteradas.
El examen neurológico puede ser normal. Algunas veces puede hallarse alguna hemiparesia (disminución de la fuerza motora o parálisis parcial que afecta un brazo y una pierna del mismo lado del cuerpo. Cuando se afecta el rostro y la cabeza la debilidad motora puede o no ser fácilmente evidente) transitoria. Con frecuencia hay pérdida sensorial del hemicuerpo derecho, y una cuadrantanopsia (ceguera que afecta a un cuarto del campo visual) inferior derecha.
La alexia con agrafia se relaciona con lesiones de la circunvolución angular izquierda y de las áreas adyacentes.
Alexia Occipital
En esta alexia hay trastornos en la lectura pero se conserva la habilidad para escribir. Casi todos los pacientes pueden reconocer algunas palabras comunes, como su propio nombre, el nombre de su país y otros vocablos familiares a ellos. Puede leer números compuestos por varios dígitos, y hace una lectura parcial de la mitas izquierda (así, al tratar de leer 5896 lee 58).
La gran mayoría de los pacientes presentan una hemianopsia (ceguera que afecta únicamente a la mitad del campo visual) homónima derecha. El daño cerebral se ubica en torno a la región occipital medial inferior, afectando casi siempre la circunvolución fusiforme y lingual, así como el segmento posterior de la vía genículo-calcarina. Es posible que el esplenio del cuerpo calloso se encuentre también afectado. La anomia al color y la hemiacromatopsia pueden incluirse en el síndrome.
Alexia Frontal
Esta alexia se acompaña de agrafia, pues las letras son deformes y hay errores en el deletreo. El paciente puede copiar algunas palabras, pero su elaboración es particularmente pobre, e incluso en esta caso, tiende a omitir letras y elementos gramaticales.
Alexia Espacial
La alexia espacial se observa en caso de lesiones retro-rolándicas del hemisferio derecho; en cuanto a las lesiones pre-rolándicas, estas no suelen ser  tan evidentes aunque se observan también dificultades espaciales en la lectura. En general se lee en forma correcta el morfema final de la palabra (como “recreación”→ “creación”) partiendo la palabra no por la mitad sino en una unidad significativas. Las palabras tienden a completarse y en consecuencia el paciente confabula  con su mitad izquierda (como papel →pincel). En ocasiones se fragmenta cada palabra de una frase, pero ésta se completa (así “el niño llora” se lee como “el baño de la cara”; el sujeto sólo lee “el ño ra” y completa el resto de la oración). Existe además un impedimento para reconocer los signos de puntuación y seguir el ritmo que marcan.

Referencia
Ardila, A. y Rosselli, M. (2007). Neuropsicología Clínica. México: Manual Moderno.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

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