jueves, 21 de julio de 2016

Cerebro Triuno y Sistema de Creencias

El cerebro humano está formado de tres cerebros química y físicamente diferentes y que para cuidarnos a nosotros mismos necesitamos tener acceso a los tres. Uno solo no es suficiente.
El cerebro más profundo corre por la médula espinal y está conformado por tres partes: el tallo cerebral, el sistema reticular activador, que consiste de fibras que suben hacia los otros cerebros y el ganglio basal que recubre el tallo cerebral. El sistema cerebral-R también conocido como el cerebro Reptil (cR). Este es el cerebro del ritmo, el cerebro de la adicción, el cerebro de la acción, la religión, los valores y, desde un punto de vista jungiano, el cerebro de la sensación. Un aspecto muy importante de todo esto es que cuando vamos a dormir, podemos tener acceso al inconsciente colectivo a través de los sueños, por medio de este cerebro profundo, el cR. Otra manera de tener acceso a este cerebro es observando el cuerpo, su comportamiento y sus patrones del comportamiento junto con los sueños. Construimos rutas, caminos, patrones de vida, rutinas, patrones de comportamiento. Si le añadimos el arte, la conciencia, la belleza o cualquier otro aspecto exquisito, se pueden convertir en rituales; y luego si esas rutinas o rituales son puestos en el espacio, se convierten en nuestras instituciones.
El cerebro Límbico (cL), también llamado el cerebro medio. Su primer órgano y el más grande, es el Tálamo (todas las señales a la neocorteza pasan por el Talamo)  y es el cerebro emocional. La región septal está asociada con la excitación sexual. No hay manera de que puedes ser afectado por un plato de espaguetis o cualquier otra cosa, sin tener excitación sexual. Bajo los bulbos olfatorios está la nariz, así que respirar y oler también están asociados con este cerebro. Una de las maneras de alterar ese dejarse afectar es a través de la educación de la respiración. Debajo del Tálamo está el Hipocampo relacionado a la memoria, y los Núcleos Hipotalámicos, también llamados en términos populares los “centros de placer y dolor”. Este el aspecto más profundo e importante de este cerebro. “Yo quiero, yo deseo” es lo que gobierna. Si no obtengo lo que quiero es dolor, si lo obtengo es placer. En el cR se encuentran químicos naturales pero también se encuentran en el cL y los Núcleos Hipotalámicos. Son tremendamente importantes para nuestra salud y para nuestros estados mentales. Existen en un rango de quietud hasta un rango de excitación. Si vemos las emociones en términos de energía, ellas también se expandirían en un rango desde la quietud hasta la excitación. Un ejemplo seria que la depresión es realmente un estado en el que la energía no se mueve. Tú no te mueves… no vale la pena… no puedes… nadie puede. Subiendo a través de este rango de emociones, la tristeza tiene un poquito más de energía en ella, la rabia mucha más, la felicidad es una escala un poco diferente y la excitación tiene mucha energía. La revisión de estas emociones como una escala nos va a permitir entrar en ellas y nos va a transformar a cada uno de nosotros, pero tenemos que dejarnos sentir afectados y entrar en nuestro cerebro emocional que gobierna nuestro camino a través de los variados estados de ánimo. Pero usualmente no nos permitimos entrar profundo en este cerebro nuestro.
El Hipocampo está asociado con la memoria a largo plazo. El sentido común nos ha dicho que recordamos lo que queremos recordar. Estar motivados es estar profundamente afectado, estar motivado y ser capaz de ir a través de los estados de ánimo para quedarse en ellos y aguantar un rango profundo de vibración dentro de este cerebro, es importante para nuestra salud. Este cerebro medio, el sistema Límbico, gobierna los órganos de nuestro cuerpo. El cR gobierna mi columna vertebral y mi parte de atrás. El cL gobierna el interior y mi parte frontal.
La Neocorteza es un sistema voluntario: yo puedo escoger abrir y cerrar mi mano, ya que el sistema gobierna los músculos. Pero el cL, lo que llamamos emociones, gobierna mi estado de constricción o expansión de todos estos órganos de mi cuerpo. Ojo, glándulas, corazón, hígado, intestinos, colon y todo lo que es parte del sistema autonómico involuntario. ¡Quizás “emoción” no es un termino suficiente para expresar las serias dinámicas que dan acceso a este cerebro y poder honrar nuestros propios cuerpos! El cL también va directamente no solo al sistema endocrino y el sistema hormonal sino también al sistema inmune. Así pues, cuan bien me siento tiene mucho que ver con mi respuesta inmune y mi capacidad de crear células blancas y luchar con la enfermedad. Es un placer diario lo que mantiene alejado al doctor, porque lo que necesitamos para mantenernos bien es serotonina y endorfinas.
El tercer cerebro del sistema del cerebro triuno consiste de los hemisferios derecho e izquierdo y el Cuerpo Calloso que es un camino de intercambio que permite que las energías y los procesos de cada hemisferio crucen al otro. Si un hemisferio es energizado, el otro, y por tanto la totalidad del cerebro se energiza. El hemisferio derecho es simultáneo. Si tartamudeo y no puedo terminar la frase, es porque otro proceso se está sucediendo simultáneamente dentro de mí. Doy un vistazo, veo la idea total, pero no la puedo enderezar para que salga secuencial.
El hemisferio izquierdo (pensamiento lógico-racional) es seguramente la piedra angular de nuestra civilización occidental. Ha creado nuestra filosofía y nuestra ciencia.
Hay una gran necesidad de otra inteligencia, otro proceso de pensar que puede ser llamado asociativo, que es una manera en la que el hemisferio derecho procesa: yo necesito solo un vistazo de ti. Veo que tienes ese bello prendedor en tu blusa, y me pregunto de donde vendrá. Tengo el vistazo tuyo, y puedo empezar a relacionarme. Podemos empezar a procesar desde un tipo de pensamiento libre del hemisferio derecho. El Hemisferio Izquierdo procesa de las partes a la totalidad. Mide el tiempo en pasado, presente y futuro. El Hemisferio Derecho, por otra parte, es atemporal. Todo está eternamente presente. Necesita ver la totalidad, un marco, y entonces se permitirá entrar más profundo en las partes.
En este vasto campo de energía un lente mira hacia fuera y necesita estabilizar el campo, ordenarlo y fijarlo secuencialmente, para que haya un pasado, presente y futuro. El otro lente ve hacia fuera y dice, “todo a la vez”, “el todo es lo que tenemos”. Está siempre aquí, en el momento, y el pasado, presente y futuro no tienen mucho sentido para él. 
En pocas palabras, tenemos un sistema cerebral que controla la columna vertebral llamado el Cerebro Básico, el cerebro medio o Límbico que controla el frente del cuerpo y los dos lentes de la Neocorteza. En estos dos lentes tenemos una manera secuencial de pensar en el hemisferio Izquierdo y en el Derecho, otra manera de pensar visual, la visualización, lo imaginario, las imágenes, hasta llegar a la inteligencia intuitiva y… yendo todavía a mayores velocidades el psíquico, el que está en éxtasis y muchos otros nombres y distinciones de este tipo.
El cR es el cerebro de lo establecido, el automatismo y la respuesta refleja. Muchas creencias actúan de esta forma cuando son estereotipadas y respondemos a ellas sin ningún análisis de la situación vivida, aquí los datos son irrelevantes ante las creencias. Ahora bien para que se responda de esta manera es importante que estas creencias estén cargada de emoción y eso es función del cL. Pudiendo darnos cuenta aquí que el sistema de creencias es una acción conjunta del cR y el cL, donde el Hipocampo tiene una función muy importante para mantenerlas. Mientras esto se mantenga así es imposible el cambio de creencia, para el cambio es necesitamos la participación conjunta del cL y la neocorteza, es esta ultima quien resinifica y evita la disonancia cognitiva, produciendo el cambio de creencia, mismo que es energetizado y consolidado por el cL para ser ejecutado por el cR al establecerse el nuevo sistema. De esta forma podemos cambiar una creencia insana o positiva por una saludable.

Dr. Félix Piñerúa Monasterio

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